jueves, 26 de junio de 2014

ZEUS O JÚPITER - RAPTOS, AMORES Y DESCENDENCIA


LEDA Y EL CISNE

Leda era hija de Testios, rey de Etolia. Cuando Tíndaro, rey de Esparta, fue expulsado de su reino con su hermano, Testios lo refugió y le concedió a su hija como esposa. Zeus se enamoró de Leda al verla bañarse en el río Eurotas, en Esparta. Éste se presentó ante ella con aspecto de cisne, que fingiendo ser perseguido por un águila, se posó en ella.

Esa misma noche, después de haber estado con el dios se volvió a reunir con su marido. Así, de la doble unión nacieron, en dos huevos distintos, Cástor y Clitemnestra, atribuidos a Tíndaro, y Pólux y Helena, hijos de Zeus.

Sin embargo, la versión más aceptada defiende que Zeus se convirtió en cisne para seducir a la diosa Némesis, convertida en oca, y que ésta última puso un huevo azul que fue encontrado por un pastor y llevado a la reina Leda. Otra versión, en cambio, asegura que fue puesto entre los muslos de Leda por el mensajero de los dioses, Hermes, y criados los hijos por esta, de ahí que se digan que los Dioscuros; Cástor y Pólux, y Helena de Troya entre otros sean sus respectivos hijos.



LEDA Y EL CISNE
Copia de Leonardo da Vinci
1505 - 1507
Florencia, Uffizi



EL RAPTO DE LAS HIJAS DE LEUCIPO (O LEUCIPES)

Cástor y Pólux, hijos de Leda, eran conocidos como los Dioscuros o "hijos de Zeus", pero en realidad sólo Pólux, hábil púgil e inmortal era su hijo. Por el contrario, su hermano Cástor, mortal e hijo de Tíndaro, era un diestro domador de caballos. Los gemelos, además de participar en numerosas empresas, son recordados por haber raptado a Febe e Hilaria, las "leucipes", hijas del rey de Argos y hermano de Tíndaro.

Las hijas de Leucipo fueron prometidas a Idas y Linceo, sobrinos de Leucipo, quienes, después del rapto, persiguieron a los dioscuros y se enfrentaron a ellos en una dura lucha. Cástor murió a manos de Idas mientras que Pólux mató a Linceo. El propio Zeus intervino en la lucha fulminando a Idas. Desesperado por la pérdida de su hermano, Pólux rogó  a su padre que le dejase tener idéntico fin. Entonces, Zeus le permitió renunciar a la mitad de su inmortalidad a favor de Cástor. Así, los gemelos pudieron vivir siempre juntos, un día en el Olimpo y otro en el Hades. Según otra versión de la historia, Júpiter colocó a los dos hermanos entre los astros, dando vida a la constelación de los gemelos.


RAPTO DE LAS HIJAS DE LEUCIPO
Pedro Pablo Rubens
1616
Munich, Alte Pinakothek



ZEUS Y LETO

Leto (en la mitología romana conocida como Latona) era hija del Titán Ceo y de la Titánida Febe, por lo cual pertenece a la primera generación divina.

Antes de seducir a Leto, Zeus habñia intentado violar a Asteria, su hermana, que se había escapado transformándose en codorniz, arrojándose al mar y convirtiéndose en la isla flotante de Ortigia.

Preñada de Zeus, suscitó la terrible ira de Hera que, celosa, prohibió a todos los lugares de la tierra dar hospitalidad a la muchacha y que, así, no pudiese parir. Incluso trató Hera de impedir el nacimiento prohibiendo a su hija Ilitía, diosa de los partos, que la atendiese.

Tras un largo peregrinar, expulsada de cualquier lugar, Leto se refugió en Ortigia (que luego cambió su nombre por el de Delos), una isla estéril, errante y lejos de la cólera de la reina de los dioses. Allí, a la sombra de una palmera y un olivo dio a luz a Apolo y Artemisa después de un retraso de nueve días. Sus dolores conmovieron a los dioses, que hicieron que naciese primero Artemisa para ayudar a su madre en el alumbramiento de Apolo.

Después, la serpiente Pitón, hija de Gea, persiguió a Leto para matarla porque su destino era hallar la muerte a causa del parto, pero no lo consiguió y cuatro días después de nacer, Apolo mató al monstruo con sus flechas.

Después de haber dado a luz, Leto fue obligada por Hera a huir otra vez, llevando consigo a sus hijos. Cuando llegó a Licia, agotada por el largo vagar y por el calor, se acercó a un lago divisado a lo lejos, donde unos campesinos recogían mimbres, juncos y algas de las humedades. Leto se aproximó al espejo del agua y cuando estaba a punto de beber medio agachada, los campesinos se lo prohibieron. Insensibles a sus súplicas, la amenazaron constantemente. Además de eso, empezaron a saltar en el estanque para remover el fondo fangoso y entrurbiar el agua. Entonces, la titánida, presa del enfado, elevó las manos al cielo rogando que aquella gente viviese eternamente en ese estanque y todos cuantos un momento antes se burlaban de ella fueron transformados en ranas.

Apolo y Artemisa fueron grandes protectores de su madre. Por ejemplo, mataron al gigante Ticio por intentar violarla. También la defendieron de las burlas de Níobe.

Níobe, hiija de Tántalo y esposa de Anfión, rey de Tebas, tuvo siete niños y siete niñas. Un día, una adivina, a sugerencia de los dioses, recorría las calles de la ciudad de Tebas exhortando a las mujeres a honrar a Latona y a sus hijos, Apolo y Diana. Las tebanas estaban a punto de comenzar las ceremonias cuando Níobe llegó, soberbia y vestida espléndidamente. La mujer del rey, después de vanagloriarse de sus orígenes divinos, se declaró superior a Latona, que sólo había tenido dos hijos.

Por ello, incitó a las mujeres a interrumpir su culto y a volver a sus hogares. El castigo por semejante afrenta no tardó en llegar. A petición de su madre, Apolo y Diana bajaron a la tierra cubiertos por una nube y mataron a todos los hijos de la reina Níobe, disparándoles flechas continuamente. El dolor hizo que el rey Anfíón se suicidase mientras que Níobe, desesperada, se transformó en piedra. El viento la arrastró hasta su país de origen, donde de la roca siguen manando sus lágrimas.


LETO CONVIRTIÉNDO A LOS CAMPESINOS
EN RANAS
Johann Georg Platzer
1730
Minneapolis Institute of Arts, Minneapolis




LA MUERTE DE LOS HIJOS DE NÍOBE
Abraham Bloemaert
1591
Copenhague, Statens Museum for Kunst


ZEUS E ÍO

Ío era una ninfa, hija de Inaco, el dios río de Argólida. El dios Zeus se le presentaba en sueños incitándola a que le entregara su cuerpo en el lago de Lerna. Cuando la joven le contó lo que le ocurría a su padre, Ínaco fue a consultar al oráculo, que le aconsejó que la expulsara de su casa o Zeus aniquilaría con un rayo toda su estirpe. Ínaco obedeció y fingió no saber nada de su hija, pero al poco tiempo sintió un profundo arrepentimiento y envió a Cirno para que la buscase. Éste llegó hasta Caria, y al no encontrarla se instaló allí mismo por miedo a regresar sin cumplir su misión. Lo mismo ocurrió con Lirco, enviado también por Ínaco y que terminó habitando en Caria y casándose con la hija del rey Cauno.

Zeus se enamoró de ella y la sedujo transformándose en nube. Pero Hera, que sospechaba al ver la niebla durante la luz del día, fue a buscar a su marido carcomida por los celos. Éste, para no ser descubierto y salvar a la joven, transformó a Ío en una becerra blanca. Hera, que se jactó del engaño, pidió al dios que se la regalase y la confió a Argos, el famoso gigante guardián de los cien ojos, para que la vigilase.

Por su parte, Zeus, apiadado de la triste suerte de su amante, pidió ayuda a Hermes para que la rescatase. El dios bajó a la tierra disfrazado de pastor y  consiguió dormir a Argos con el dulce sonido de su instrumento. Atraído por la música, Argos invitó al falso pastor a sentarse con él. Durante todo el día, ambos conversaron mientras Hermes seguía tocando en su intento por adormecer a los numerosos ojos del fiel servidor de Hera. Sin embargo, dichos ojos, resistiendo al sueño, pidieron explicaciones sobre el instrumento musical y la forma en la que se había inventado: se trataba de la siringa. Después del relato del dios, Argos se sumió en un sueño profundo. Aprovechando la situación, el mensajero de los dioses procedió a darle muerte con una afilada piedra, llevando a término su misión.

En recompensa por sus servicios, Hera puso los ojos de su leal servidor en la cola del pavo real, su pájaro favorito, y clamó venganza. Ató a los cuernos de la ternera un tábano que la picaba sin cesar y que la obligó a huir corriendo por el mundo sin rumbo fijo. Así atormentada atravesó el mar Jónico, que recibió de ella su nombre, recorrió Iliria, Tracia y el Cáucaso, donde encontró a Prometeo encadenado y prosiguió por África, topándose con las Grayas y las Gorgonas.

El final del viaje fue Egipto, donde encontró descanso y fue devuelta a la condición de mujer por las caricias de Zeus. De ambos nació Épafo a las orillas del Nilo. Entonces, la reina olímpica ordenó a los curetes que le trajesen al recién nacido. Habiéndolo conseguido, fueron castigados por Zeus, que los aniquiló por cumplir las crueles órdenes de su esposa. Entonces comenzó la segunda peregrinación de Ío, esta vez en busca de su hijo, que lo encontró por fin en Siria, donde lo amamantaba Astarté o Saosis, la esposa del rey Malcandro de Biblos.

Ya con su hijo en brazos, regresó a Egipto, donde se casó con Telégono, que gobernaba entonces esa región. Por este motivo Épafo llegó a heredar la corona del Nilo, siendo, según la leyenda, el fundador de la ciudad de Menfis y el ancestro común de los libios, los etíopes, y de gran parte de los reinos griegos.


JÚPITER E ÍO
Correggio
1531
Viena, Kunsthistorisches Museum


MERCURIO Y ARGOS
Diego Velázquez
1659
Madrid, Museo del Prado




JUNO Y ARGOS
Pedro Pablo Rubens
1610 - 1611
Colonia, Wallraf-Richartz Museum



EL RAPTO DE EUROPA

Europa, hija del rey fenicio Agenor, solía acercarse a la playa de Tiro para jugar con sus siervas a la orilla del mar. Un día, mientras la muchacha se entretenía, Zeus la descubrió y se enamoró de ella.

Para acercarse, el dios se transformó en un toro blanco, con aspecto dócil y con unas astas pequeñas y bien torneadas y se mezcló con las reses que tenía el padre de la muchacha. Mientras Europa y su séquito recogían flores cerca de la playa, observó profundamente maravillada al animal, que no tenía nada de hostil.

Aunque al principio estaba atemorizada, se acercó al toro blanco, lo acarició y lo adornó con flores. Envalentonada por la mansedumbre del animal, se montó en su grupa. Pero, inmediatamente, el dios aprovechó la oportunidad, corrió al agua y huyó con la princesa aterrorizada. El toro llegó hasta las proximidades de la isla de Creta, donde Europa se convirtió en madre de Minos, futuro rey, Sarpedón y Radamante. En la isla, Zeus donó a la muchacha al rey Asterión como esposa.

Es más, el rey de los dioses dio a esta mujer un collar hecho por Hefesto, forjador divino, y otros tres regalos. Estaba, por un lado, Talos, un autómata de bronce; por otro, Lélape, un perro que nunca soltaba su presa y una jabalina que nunca erraba. Más tarde, Zeus recreó la forma del toro blanco en las estrellas, siendo conocida así como la constelación Tauro.


EL RAPTO DE EUROPA
Tiziano Vecellio
1560 - 1562
Boston, Isabella Stewart Gardner Museum



ZEUS Y SÉMELE

Sémele era hija de Cadmo, fundador de Tebas, y de Harmonía. Amada de Zeus y encinta de un hijo suyo, cayó victima de la ira insaciable de Hera quien, ofendida por el ultraje sufrido, sugirió a la muchacha que dejase su relación con su marido pero, al no lograr su propósito, la castigó.

La reina de los dioses adoptó el aspecto de la nodriza Beroe, y se presentó ante Sémele. Durante la conversación, ambas mujeres terminaron hablando de Zeus y la falsa nodriza insinuó a la muchacha la sospecha de que el padre de su hijo pudiera no ser el dios. Por tanto, y para despejar cualquier duda, le aconsejó que le pidiese al rey de los dioses que se presentase ante ella en todo su esplendor, que le demostrase todo su poder, igual que se presentaba ante Hera. Una vez en presencia de Zeus, la joven le pidió que le concediese un don.

El dios le satisfaría cualquier deseo que tuviese, jurando por el Estigia, el río infernal que infundía temor incluso a los dioses. Ante la petición de Sémele, Zeus, que no podía no hacer honor al juramento, se vio obligado de mal grado a subir al cielo y armarse de sus rayos. Una vez ante la muchacha, esta no consiguió soportar el resplandor y murió fulminada. Dionisos, el niño que Sémele llevaba en el vientre consiguió salvarse. Fue Zeus quién lo salvó y lo cosió a su muslo para que terminara su proceso de gestación. Unos meses después, Dionisos nació en el monte Pramnos de la isla Icaria, a donde Zeus fue para liberarlo ya crecido de su muslo.


JÚPITER Y SEMELE
Paolo Pagani
1780
Brno, Moravská Galerie



ZEUS Y DÁNAE

Dánae era hija del rey de Argos, Acrisio y Eurídice, hija de Lacedemón. Decepcionado por carecer de herederos varones, Acrisio consultó un oráculo para saber si esto cambiaría. El oráculo había predicho a Acrisio que sería asesinado por un nieto suyo. Teniendo la predicción en cuenta, el rey encerró a la muchacha en una estancia subterránea. Pero Zeus, totalmente encaprichado, logró entrar en aquel espacio cerrado transformándose en una fina lluvia de oro y la dejó embarazada. Así, de esta unión nació Perseo. 

Cuando descubrió lo sucedido, enfadado pero sin querer provocar la ira de los dioses matando a su nieto, Acrisio ordenó encerrar a la madre y al hijo en un cofre y, después, arrojarlo al mar. Sin embargo, ambos fueron salvados porque el mar fue calmado por Poseidón a petición de su hermano Zeus.

Alcanzaron la costa de la isla de Serifos, donde fueron recogidos por Dictis, un pescador de la isla, quien crio a Perseo como su propio hijo.

Después de distintas peripecias (la muerte de Medusa y el rescate de Andrómeda) y largo tiempo, nieto y abuelo se reencontraron, y la profecía se cumplió: el muchacho mató por error al rey durante una competición de tiro de jabalina. Demasiado avergonzado para regresar a Argos, dio entonces el reino a su tío segundo Megapentes, primo de Dánae, y reinó en Tirinto, fundando también Micenas y Midea allí.



DÁNAE
Mabuse
1527
Alte Pinakothek, Munich



ZEUS Y ANTÍOPE

Una de las amadas de Zeus fue Antíope, hija del rey de Tebas, Nicteo, y mujer de extraordinaria belleza. El padre de los dioses se unió a la joven, que estaba dormida, adoptando la forma de un sátiro.

Para escapar de la ira paterna, pues su padre no creía que el amante de su hija fuera rey de los dioses y la acusaba de blasfemia, la muchacha se refugió en Sición. Allí el rey Epopeo la admitió y la desposo.

Aquella acción supuso el principio de una guerra entre Nicteo y Epopeo. Nicteo la persiguió con su ejército hasta la corte de Epopeo, ya que Antíope había buscado protección contra su padre, hecho que éste consideró como alta traición. La finalidad del rey de Tebas era recuperar a su hija pero fue derrotado. Lico, hermano de Antíope sucedió a si padre derrotando a Epopeo, quien se convirtió en marido de Antípoe con el tiempo. Así se llevó a su hermana a la capital beocia y fue tratada como una esclava.

En el camino de regreso nacieron los gemelos Anfión y Zeto, fruto de la unión con Zeus. Los niños fueron abandonados y criados por un pastor. Al crecer y conocer la verdad de la historia de su madre, los dos jóvenes marcharon contra Tebas vengando a su madre y convirtiéndose en señores de la ciudad.


JÚPITER Y ANTÍOPE
Corregio
1528
Louvre, París

1 comentario:

  1. que barbaridad zeuys q se haga caso
    pero la verdade a mai me gusto loa informacuon gracias

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