martes, 3 de junio de 2014

PALADIO


El Paladio o Paladión era una estatua arcaica de madera que representaba a la diosa de la sabiduría y la guerra, Atenea, y se conservaba en la legendaria ciudad de Troya desde los tiempos de su fundación. Se decía que medía tres codos de altura, tenía los pies juntos, una lanza en la mano derecha y una rueca con un huso en la izquierda.

EL ORIGEN DEL PALADIO

A pesar de que se pensaba que representaba a Atenea (Minerva), la tradición recogida por Apolodoro sobre su origen supone que la construyó la propia diosa en honor a Palas, hija de Tritón, con quien se había criado y a quien había dado muerte, involuntariamente, mientras practicaban las artes bélicas.

Según el mito, cayó delante de la tienda Ilo, el mítico fundador de Ilión (Troya), cuando estaba construyendo la ciudad. Este suceso fue interpretado como un indicio de aprobación divina para esa creación y, por ende, se le construyó un templo y se rindió culto a la imagen, en la idea de que, mientras ella estuviese en la ciudad, sería inexpugnable. En un incendió que sufrió el templo Ilo logró rescatar la reliquia y quedó ciego. Después de aplacar a Atenea, le fue devuelta la vista.

Existen otras versiones acerca del origen de la estatua divina. Se decía que Crisa, al casarse con Dárdano, había aportado como dote unos regalos que había recibido de Atenea: los Paladiones y otros símbolos divinos en cuyos misterios había sido instruida.


LOS DESTINOS DEL PALADIO

A veces se pensaba que Helena ayudó a robar el Paladio a Diomedes y Odiseo. Existían dudas acerca de si el que finalmente lo robó fue Diomedes u Odiseo. Incluso se pensaba que Odiseo trató de matar por la espalda a Diomedes tras el robo para ser el único que llevara el Paladio a los griegos y llevarse la gloria. Pero Diomedes vio reflejado a través de la luna el brillo de la espada y al sacar su espada obligó al rey de Ítaca a caminar delante de él. Así se explicaba el proverbio la necesidad de Diomedes, que significaba hacer algo contra su voluntad. Otras versiones aseguran que la llevó Agamenón a Argos; o Menelao a Esparta; o Demofonte a Atenas, etc.

Una de las versiones más extendidas aseguraba que los troyanos ocultaron el auténtico Paladio en un lugar inaccesible, que Diomedes y Odiseo se llevaron una copia mientras la original se quedaba en Troya, siendo llevada más tarde por Eneas a Italia.

También hay noticias de que el Palacio aparece todavía en el templo de Atenea durante el saqueo de la mítica ciudad. Fue la estatua ante la que suplicó protección la princesa adivina Casandra antes de ser arrastrada y violada por Áyax Oileo. Se decía que la estatua, horrorizada ante el ultraje sufrido por Casandra, había elevado sus ojos al cielo.

Pausanias recoge otras tradiciones acerca del destino del objeto. Entre los tribunales de justicia de Atenas estaba el llamado tribunal del Paladio, donde tenían lugar los juicios para los que asesinaban involuntariamente. Pausanias explicaba el porqué del nombre: "Dicen que Diomedes, después de la toma de Ilión, regresó con sus naves y ya era de noche cuando llegaron navegando a Falero. Dicen que entonces Demofonte, que no sabía siquiera que las naves eran argivas, salió a defenderse y dio muerte a algunos de ellos, y tras apoderarse del Paladio se marchó; un ateniense, que no veía delante de sí, fue atropellado por el caballo de Demofonte y, pisoteado, murió. A causa de esto Demofonte tuvo que rendir cuentas ante los parientes del hombre pisoteado, y otros dicen que ante la comunidad de los argivos". 

El mismo Pausanias, sin embargo, se mostraba en desacuerdo con una creencia de Argos acerca de que allí se encontraba el sepulcro de Deyanira y el de Héleno, hijo de Príamo, junto con la imagen de Atenea que fue traída de Troya. Pausanias señalaba que es evidente que tal objeto fue llevado a Italia por Eneas.

Otra tradición descrita por Plutarco era que un descendiente de Diomedes llamado Ergino, con la colaboración de Témeno y Leagro, había robado el Paladio de Argos. Después Leagro llevó la estatua a Esparta, donde fue bien recibida y colocada en un templo dedicado a las Leucípides. Al consultar con el oráculo de Delfos, los espartanos recibieron la respuesta de que uno de los que había robado la estatua debía ser su guardián.



ÁYAX EL MENOR ARRASTRA A
CASANDRA AGARRADA AL PALADIO
Detalle de un fresco romano del atrio de
la Casa del Menandro (I 10, 4)
Pompeya


EL PALADIO EN ROMA

La tradición romana suponía como verdadero hecho el que Eneas había huido de Troya con el Paladio y lo había llevado a Italia. Se pensaba que esta estatua sagrada se encontraba custodiada en el templo de Vesta en Roma.

En el año 241 a.C. hubo un incendio en el templo de las vestales. El Pontífice Máximo Lucio Cecilio Metelo entró en el templo hasta la cella, cuyo acceso estaba prohibido incluso para él y logró salvar de las llamas el Paladión y otros objetos sagrados vinculados a la supervivencia de Roma. Por esta acción quedó completamente ciego.


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