lunes, 23 de junio de 2014

LOS JUEGOS NEMEOS


Los Juegos Nemeos eran unos juegos fúnebres públicos. La institución de estos juegos se remonta hasta la victoria obtenida por Heracles sobre el famoso león de Nemea, o, según otras versiones, fueron creados directamente por los habitantes de Argos con motivo del trágico final del joven Arquemoro.

A esto se une la ubicación del templo de Zeus, del cual aún quedan en pie algunas de sus columnas, en un bosque sagrado de cipreses, un árbol que siempre simbolizó la muerte y el infierno. Nemea fue la ciudad que acogía los juegos por lo menos desde 573 a.C., en el santuario consagrado a Zeus. Por habérsele consagrado estos juegos, Zeus recibió el epíteto de Nemeo, que también tenía su hijo Heracles, el fundador de los mismos juegos según la tradición más arcáica.


TEMPLO DE ZEUS NEMEO
Orden Dórico
s. IV a.C.
Nemea, Grecia



EL ORIGEN DE LOS JUEGOS NEMEOS: LOS MITOS

HERACLES Y EL LEÓN DE NEMEA

Los Juegos de Nemea se impusieron como recuerdo de la hazaña de Heracles en uno de sus doce famoso trabajos. El león de Nemea campaba por todo el país aterrorizando a sus habitantes hasta que Heracles lo capturó y lo eliminó estrangulándolo. Sin embargo, esta versión sólo logró difusión durante la época romana.


LA HISTORIA DE ARQUEMORO

Mucho más conocido fue el triste cuento del pequeño Ofeltes, rebautizado póstumamente como Arquemoro, que guarda una estrecha relación con la historia de los Siete contra Tebas. Por ende, es una historia que forma parte de la saga del célebre Edipo. Polinices, hijo de Edipo, junto a otros seis jefes (entre los que se encontraban Adrasto y el adivino Anfiarao) se rebeló contra Tebas, donde reinaba su hermano Eteocles, alegando un acuerdo no respetado. 

Licurgo, rey de Nemea, entregó su hijo Arquemoro a Hipsipile, después de haberla reducido a la esclavitud, para que lo amamantase. Un día en que la nodriza vagaba placenteramente por el campo con el niño en brazos, acercáronse a ella los siete jefes agrivos, que cruzando el bosque nemeo marcharon a la expedición contra Tebas, en súplica de que les indicase una fuente próxima en que satisfacer la sed intensísima que les abrasaba y descansar así un momento.

La esclava, sin medir lo peligroso de lo que hacía o quizá ofuscada por la turbación, dejó al niño sobre una mata y acompaño a los expedicionarios hasta una fuente algo distante. Mientras tanto, la criatura moría ahogada por una serpiente.

Hipsipile fue condenada por Licurgo a prisión, y la muerte hubiera sido el castigo de su descuido. Pero los jefes argivos intercedieron en su favor, obtuvieron su libertad y dedicaron al pequeño Arquemoro magníficos funerales. El adivino Anfiarao interpretó correctamente este dramático suceso como un presagio de que la campaña contra la ciudad de Tebas sería un fracaso.


MUERTE DE ARQUEMORO O OFELTES
Bajorrelieve representado en Denkmäler
des klassischen Altertums (Los monumentos
de la Antigüedad clásica)
1888



HISTORIA DE LOS JUEGOS NEMEOS

De acuerdo con las afirmaciones de Eusebio de Cesarea, las competiciones comenzaron en el 573 a.C. y fueron instauradas por la cercana ciudad de Cleonas. 

Cuando en la primera mitad del siglo IV a.C. se construyó el templo de Zeus los juegos fueron consagrados al dios soberano. A las competiciones gimnásticas e hípicas se añadieron las musicales en época helénica. Por tanto, el programa preveía las mismas competiciones atléticas que en Olimpia. Desde su iniciación, los juegos tuvieron lugar cada dos años entre julio y agosto, en el segundo y cuarto año de la olimpiada. Además, a partir del siglo I a.C. las mujeres tuvieron el privilegio de participar.

Tras la invasión de Cleonas por Argos, las competiciones pasaron a celebrarse en Argos desde finales del siglo V a.C. hasta el 330 a.C., cuando probablemente bajo presión macedonia, fueron reinstauradas en Nemea hasta el 265 a.C.

En 235 a.C., Arato de Sición, enemigo de Argos, organizó unos juegos alternativos en Nemea. Los atletas que quisieron actuar en Argos fueron capturados y vendidos como esclavos. Así, según Plutarco, esta fue la más grave violación que jamás hubo contra la paz sagrada.

En el 145 a.C. el tribuno militar Memnio, que aquel mismo año había devastado Corinto, hizo celebrar los juegos en Nemea, pero unos decenios después pasaron al definitivo control de Argos.

Cuando Pausanias llegó a Nemea al principio del siglo II, el santuario ya estaba en ruinas: "el techo del templo de Zeus Nemeo estaba hundido y ya no tenía imagen".

El estadio pudo albergar hasta 40.000 espectadores. Pero lo más espectacular de Nemea era su túnel de 36 metros de longitud por el que pasaban los atletas y jueces para entrar al estadio. Probablemente, en él se desvestían los atletas, y mientras se pasaba lista, pintarrajeaban las paredes con inscripciones.

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