martes, 24 de junio de 2014

LOS JUEGOS ÍSTMICOS


Los Juegos Ístmicos fueron unos Juegos Panhelénicos de la Antigua Grecia, llamados así por ser celebrados en el istmo de Corinto el tercer año de cada Olimpiada. 

Fueron instituidos en honor a Poseidón por el héroe ateniense Teseo, hacia el año 1200 a.C., y se celebraban siempre con gran esplendor durante el verano cada tres años. El santuario panhelénico de Poseidón en Corinto fue acondicionado para dar acogida a los juegos en el 690 a.C.

Según algunos autores, estos juegos fueron establecidos por los corintios en honor de Melicerto, hijo de Atamante, cuyo cadáver había sido depositado por las olas en las riberas del istmo.

En estos juegos, como en los olímpicos, se disputaba el premio de la carrera, el salto, el disco, la lucha y el pugilato, sin excluir los certámenes de la poesía y la música. Una rama de pino coronaba la frente de los atletas victoriosos.

La excepcional situación geográfica corinta "enclavada entre dos mares", en el estrecho istmo que une las dos partes de la Grecia continental, contribuyó al éxito e importancia política de los juegos. La afluencia de espectadores era tan grande que solamente los notables de las ciudades griegas del momento podían contar con un puesto.


EL ORIGEN MÍTICO DE LOS JUEGOS ÍSTMICOS

TESEO Y LOS JUEGOS ÍSTMICOS

La tradición ateniense menciona a Teseo como fundador de los juegos, en recuerdo de sus hazañas en el viaje desde Trecén a Atenas, una reminiscencia de la inicial dominación ateniense del Itsmo: "Al principio, Teseo organizó las competiciones para poder medirse con Heracles: tal como éste logró instaurar unos juegos olímpicos en honor de Zeus, aquél quiso merecer el honor de haber reunido a los griegos en los certámenes en honor de Poseidón en el Istmo" (Plutarco, Teseo XV, 4 - 5).


JUEGOS EN HONOR A MELICERTES

En la saga corintia, mejor atestiguada sin duda alguna, el astuto Sísifo fue el fundador de los juegos en honor de su pariente Melicertes. Píndaro ya había descrito esta versión en un fragmento de sus Ístmicas. Esta saga pertenece al ciclo Atamante -Ino, que inspiró a Esquilo, Sófocles y Eurípides en la creación de varias tragedias, de las cuales no se han conservado más que fragmentos.

En el escolio a Píndaro se puede ver: "Ino y Atamante tenían dos hijos, Learco y Melicertes. En un acceso de locura (un castigo de Hera) Atamante mató a su hijito Learco: entonces la madre sumergió al niño en un cántaro de agua hirviendo (otra versión dice que lo hizo Atamante) y ella, también herida por la locura, saltó al mar con Melicertes. Así, Ino se convirtió en una de las nereidas con el nombre de Leucótea".

A su vez, Melicertes fue convertido en demonio conocido como Palemón ("el luchador"). De hecho, se convirtió en un dios marino benévolo, que los romanos identificaron con Portuno. Un día, las nereidas, cabalgando sobre las espumosas olas que agitaban las profundas aguas del Mediterráneo, se le aparecieron a Sísifo y le ordenaron que organizase unos juegos en honor de Melicertes.

En una variante poética, un delfín llevaba hasta la costa el cuerpo inerte de Melicertes y lo depositaba bajo un pino (de aquí que inicialmente la corona se hiciese con simples ramas de pino), donde Sísifo lo encontraría después. Plutarco defendía que cuando Ino se lanzó al mar desde la roca Molúride con su hijo Melicertes, éste fue llevado al Itsmo de Corinto por un delfín y que allí recibió el nombre de Polemón y se le tributó entre otros honores con la celebración de los juegos.

Por aquel entonces Corinto parecía hambre y el oráculo declaró que sólo unos juegos fúnebres en honor de Melicertes podían remediar tal situación. También añadió que la corona tenía que ser de apio para así indicar que se trataba del infierno. La corona ulterior de pino se referiría otra vez al mar, porque el pino, como el mar sin cosecha, no da frutos.



HISTORIA DE LOS JUEGOS ÍSTMICOS

El año 582 a.C. figura como fecha inicial oficial de los Juegos Ístmicos, coincidiendo así con el momento en que Cípselo, tirano de Corinto, logró dar resonancia panhelénica a unas competiciones locales en honor de Melicertes, tal como hizo Pisístrato en Atenas con las Panateneas.

El programa de estos juegos era idéntico al de la ciudad de Olimpia. Abarcaba así todos los deportes gimnásticos e hípicos, con especial énfasis en estos últimos. Se disputaban sucesivamente el pugilato, la carrera, el salto, el lanzamiento de disco y el de jabalina.

Según Plutarco cuando en el siglo IV a.C. se levantó el teatro se añadieron las competiciones musicales y poéticas e incluso una prueba de pintura. 

Los romanos comenzaron a participar en estos juegos desde el 228 a.C. Los eleos, en cambio, estaban excluidos a perpetuidad. De acuerdo con Pausanias, fueron excluidos porque durante la tregua sagrada Heracles tendió una emboscada y dio muerte a los hijos de Actor, que se dirigían a los Juegos Ístmicos. Según la versión elea, fueron ellos los que se negaron a competir porque dos hijos de Prolao, un distinguido ciudadano de la Élide, fueron asesinados por unos rivales durante los juegos. Según la tercera versión, Cipselo, fundador de los juegos, consagró una figura de oro a Zeus en Olimpia, pero murió antes de que su nombre figurase en ella. Los eleos no quisieron conceder permiso para reponer el nombre, por lo que los corintios excluyeron a los atletas de la Élide. 

Por su fuerte carácter panhelénico y gracias a la situación geográfica central del istmo, estas competiciones sirvieron de tribuna donde publicitar declaraciones y proclamas importantes. 

Después de la famosa Batalla de las Termópilas, los peloponesios se apresuraron a acudir al Istmo para deliberar sobre las medidas a tomar contra el rey persa Jerjes.

Entre el año 338 y 337 a.C. Filipo II convocó una reunión panhelénica en el istmo, en la que Alejandro Magno fue proclamado estratego supremo de todos los griegos en su lucha contra la fuerza persa.

Entre 196 y 195 a.C. durante los juegos el vencedor de la batalla de Cinoscéfalos (197 a.C.), Tito Quincio Flaminio, proclamó la libertad e independencia de la Hélade, liberada así de Filipo V de Macedonia.

Cuando en 146 a.C. la ciudad de Corinto fue destruida por el cónsul romano Memnio la gobernaba Sición. En el año 46 a.C. Cayo Julio César volvió a edificar Corinto y desde aquel año se volvieron a organizar las competiciones como Iaus Iulia Corinthiesis

Pasajera fue la libertad y exención de impuestos prometida por Nerón durante los Juegos Ístmicos en el año 67, el cual aprovechó la ocasión para dar la primera azadada que iniciaría los trabajos de excavación del canal de Corinto.

Bajo el mandato de Adriano, el mecenas Herode Ático llevó a cabo obras de embellecimiento en el Istmo. A finales del siglo II se daría la decadencia económica de Corinto, abriendo paso a la desaparición de los juegos. Bajo Justiniano los magníficos edificios de la ciudad de Corinto fueron derribados, aunque anteriormente terremotos y pillajes habían destruido grandes estructuras arquitectónicas. Sin embargo se levantó una gran muralla, cuyos restos todavía son visibles cercando el Istmo.

Al fin, en 1303 los caballeros francos lucharon en el último torneo que ya jamás había de contemplar el Istmo.


LA LIBERTAD DE GRECIA DECLARADA
EN CORINTO: JUEGOS ÍSTMICOS

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