sábado, 28 de junio de 2014

LA ORACIÓN


Una de las maneras de contactas con los dioses era la oración. Ésta requería antes que nada la verdadera pureza, es decir, una cierta limpieza (un lavado de manos), una apariencia decente basándose en una indumentaria adecuada y la ausencia del estado de mancha. De hecho, el respeto hacia el ritual se volvía sumamente exagerado pero necesario. Por regla general se rezaba siempre antes de cualquier acción ritual.

La oración podía ser una petición expresa o una simple llamada a un dios. No era en ningún caso una oración silenciosa: las palabras que, pronunciadas en voz alta, cuentan y dicen solamente theós ("dios"), siendo así una forma efectiva de invocación. Permanecer de pie para acercarse al Olimpo, con la mano derecha o las dos levantadas, la palma dirigida hacia los dioses (cielo, mar, estatuas, etc.). Para llamar a las divinidades ctónicas, en cambio, había que prosternarse o golpear el suelo. Arrodillarse para rezar era considerado una forma de superstición.

La petición hacia una deidad también podía resurgir como una maldición, la de un simple enemigo o la de sí mismo cuando se prestaba juramento. En este último caso se maldecía para anticipar el caso de que no se respetase su palabra. Jurar sobre Estigia era la forma de juramento de naturaleza religiosa más poderosa.

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