lunes, 31 de marzo de 2014

LÉLAPE O LAELAPS


Lélape, también conocido como Laelaps ("viento de tormenta" en el griego antiguo") era un perro que siempre atrapaba a sus presas cuando iba de caza. Era un regalo que hizo el padre de los dioses, Zeus, a la ninfa Europa y que, posteriormente pasó a ser leal a su hijo Minos; éste se lo regalaría más tarde a Procris y después pasaría a ser propiedad de Céfalo. Sin embargo, en otra versión de la leyenda (la de Higinio y Ovidio), este perro fue regalado a Procris por la diosa Diana (Artemisa en la mitología griega).

Según Pseudo-Apolodoro sería un regalo de Minos a Procris. Minos tenía el problema de eyacular escalofriantes serpientes, escorpiones y otros arácnidos que devoraban los genitales de todas sus amantes. Procris consiguió ayudarle a poder evitarlo introduciendo una vejiga de cabra en la vagina de Pasífea, la mujer de Minos. Así, éste echaba todas aquellas alimañas en la vejiga y podía así tener relaciones con su amada. En la versión del autor mencionado, Procris dio a Minos un brebaje para que nada le dañase y luego se acostó con él. Así pues, a cambio de la ayuda, Minos le regalaría a la muchacha el perro y una jabalina que nunca erraba el blanco.

Céfalo era el marido de Procris, que obtendría posteriormente al can y la infalible arma. Así pues, decidió usar a Lélape para cazar a la zorra teumesia, la cual no podía ser atrapada jamás. Esto provocó una llamativa paradoja, ya que un perro que siempre atrapaba a su presa y una zorra que no podía ser atrapada se encontraban en la misma historia. Esta persecución duró largo tiempo hasta que Zeus, perplejo por sus destinos absolutamente contradictorios transformó a los dos animales en rocas.


LA MUERTE DE PROCRIS
Piero di Cosimo
1495
Londres, National Gallery

domingo, 30 de marzo de 2014

LADÓN


Ladón era el dragón de cien cabezas de la mitología griega, el guardián del famoso jardín de las Hespérides (por tanto, también sería conocido como Dragón de las Hespérides, en latín Draco Hesperidum) cada una de las testas hablaba en una lengua diferente.

En cuanto a su genealogía había controversias en la antigüedad: para algunos era hijo de Forcis y Ceto; para otros, en cambio, era hijo de Tifón y Equidna.

Esta temible criatura fue enviada por la reina de los dioses olímpicos, Hera, para proteger las manzanas de oro del jardín de las Hespérides como obstáculo para Heracles. Sería, pues, uno de sus famosos trabajos robarlas, por lo que mató al dragón. Para agradecer sus leales servicios, Hera subió sus monumentales restos al cielo, donde desde entonces forma la constelación del Dragón (Draco).

Sin embargo, en otra versión el hecho de su muerte a manos de Heracles no es relatado, sino que seguiría viviendo.


HÉRCULES Y LA SERPIENTE LADÓN
Antonio Tempesta
1608
Los Ángeles, Museum Of Art

sábado, 29 de marzo de 2014

EL JABALÍ DE ERIMANTO


El jabalí de Erimanto era un terrible monstruo que aterraba y destruía todo lo que encontraba a su paso. Tenía ese nombre porque vivía en el famoso Erimanto, un monte de la Arcadia y la Élide. Era un jabalí antropófago, podía hacer surgir terremotos y sus colmillos eran capaces de arrancar fornidos árboles de raíz. Es conocido por su protagonismo en los célebres trabajos de Heracles.

En el camino hacia Erimanto para realizar su tercer trabajo, el héroe Heracles hizo una parada breve para visitar a un amigo centauro llamado Folo, quien, en memoria de tiempos lejanos compartió con él comida y vino. Pero los demás centauros, al oler la bebida que estaba especialmente reservada para ellos se enfurecieron de una manera tan significante que atacaron duramente al semidiós. Éste primero los rechazó rotundamente pero más tarde mató a alguno que otro mientras los demás se retiraban con sus flechas llenas del veneno de la Hidra de Lerna. 

Después del episodio se dirigió a realizar su misión. Heracles encontró al jabalí y, mientras lo perseguía durante horas intentaba acorralarlo en una zona cubierta de blanca nieve. Allí, saltando sobre el lomo de la bestia, lo ató con sólidas cadenas de hierro y se lo llevó a Micenas cargándolo sobre sus hombros. El cazar a esta gigantesca criatura fue el tercero (cuarto en otras versiones) trabajo de los doce que Euristeo mandó realizar.


HÉRCULES Y EL JABALÍ DE ERIMANTO
Louis Tuaillon
1904
Berlín

viernes, 28 de marzo de 2014

DAMÓN


Damón era el jefe de los Telquines, los nueve monstruos marinos hijos de Ponto y Talasa, que tenían cabeza de perro y cola de serpiente o de pez. Éstos eran grandes artistas en la metalurgia y famosos daimones, brujos capaces de matar con una sola mirada y que preparaban brebajes misteriosos y mortíferos con el agua de Estigia y azufre.

Damón fue el padre de varias ninfas cretenses bastante conocidas en la antigua mitología griega, entre las que Dexítea es la más famosa, una de las primeras mujeres del mítico rey Minos. Estas ninfas consiguieron sobrevivir a la cólera de los dioses celestes Apolo y Zeus porque su madre, Macelo, había logrado entretenerlos con suma habilidad. Pero en la versión relatada por el autor latino Ovidio, ambas eran hermanas y perecerían por la impiedad de su padre.

El tema de la muerte de los Telquines es bastante controvertido por la variedad de las versiones. Unos pensaban que Apolo los haría perecer mediante sus flechas; otros defendían que Zeus los convirtió en sólidas rocas; otros, en cambio, pensaban que se ahogaron en una inundación que asoló el lugar donde habitaban, la isla de Rodas. Pero la corriente más generalizada afirmaba que sobrevivieron a la inundación y se expandieron por las islas del Egeo, siendo los primeros habitantes de la isla de Creta. Así conseguirían, además, difundir las artes de la metalurgia.

jueves, 27 de marzo de 2014

CIERVA DE CERINEA


La famosa Cierva de Cerinea era una criatura de la mitología griega, siendo la protagonista de el tercero de los célebres trabajos de Heracles. Heracles tenía el deber de capturar a esta cierva para llevarla viva a Micenas y entregársela así a su primo, el rey Euristeo. 

Este mamífero majestuoso tenía pezuñas de bronce y una gran cornamenta de oro. Era un animal protegido ya que estaba consagrada por parte de la pléyade Táigete a la diosa de la caza, Artemisa (Diana en Roma). Era una de las cinco ciervas que la divinidad había intentado capturar en alguna que otra ocasión para engancharlas a su carro. Ésta, en cambio, había sido la única que había logrado escapar.

La cierva era un animal extremadamente veloz. Prueba de ello era que las fechas de el gran Heracles ni siquiera se acercaban a su cuerpo. Así pues, no le resultaría fácil al famoso héroe atraparla: la persiguió día y noche sin descanso alguno hasta llegar al país de los Hiperbóreos. Estando allí la pudo capturar (que llegó a tardar un año largo para ello) mientras abrevaba, y después la llevó al rey de Micenas.
                        
Heracles era consciente de que si derramaba una sola gota de sangre de su presa tendría que dar explicaciones y sufrir el consiguiente castigo. Aprovechando que la cierva bebía tranquilamente, el semidiós le atravesó las dos patas por la piel utilizando una flecha. Hizo pasarla entre el tendón y el hueso sin llegar a derramar sangre. Una vez inmovilizada, la apresó y se la llevo a la ciudad de Micenas. Esta gran hazaña serviría de modelo para otros muchos héroes de la antigüedad, como Yhuidr y Casto.


HERACLES CAPTURA A LA CIERVA
DE CERINEA 
Anfora ática de figuras negras
540 - 530 a.C.
Londres, British Museum

miércoles, 26 de marzo de 2014

JANTO Y BALIO - LOS CABALLOS DE AQUILES


De acuerdo con la mitología helena, Janto (también conocido como Xanto o Xanus) y Balio eran dos caballos inmortales. Eran hijos del dios-viento Céfiro y la harpía Podarge.

Éstos dos corceles fueron el regalo que entregó el dios del mar, Poseidón, a Peleo y Tetis, padres de Aquiles, en su famosa boda. Más tarde pasarían a manos del célebre héroe, causando una gran admiración durante la Guerra de Troya por sus habilidades. Otra versión defendía que Janto fue un regalo de la diosa Atenea, quien admiraba como nadie las habilidades guerreras de Aquiles.

Homero relataba que el griego reprochó a los caballos que hubieran sido incapaces de evitar la muerte de Patroclo, a lo que Janto, dotado momentáneamente de voz por la reina de los dioses, Hera, respondió que Apolo y el Destino habían causado la muerte a Patroclo, otorgándole la gloria por el hecho al príncipe troyano Héctor, y que para él mismo el Destino había decretado la muerte en manos de un dios y un hombre. Además, a estos caballos Aquiles ató el cuerpo inerte de Héctor para injuriarlo en
muerte.

Por otro lado, otra tradición afirmaba que Janto era de verdad el único caballo inmortal del héroe griego, siendo Balio la persona que lo criaría y entrenaría. Éste último se haría muy rico y popular al asociarse su nombre al de Janto. Desde entonces sería el encargado de abastecer de caballos al bando griego durante un tiempo que continuó el asedio a Troya.



EL CARRO DE AQUILES ARRASTRA 
EL CUERPO DE HÉCTOR
Franz von Matsch
Finales del s. XIX

martes, 25 de marzo de 2014

CELERIS


Celeris era el nombre con que se conoce a Equuleus, "caballo menor" o "potro". Éste era, según la mitología griega, el hermano del caballo alado Pegaso que regaló el dios mensajero Hermes (Mercurio en la Antigua Roma) a Cástor.

Según la versión romana, Pegaso no era hermano sino padre de este majestuoso equino, siendo Pegaso el caballo que nació de la sangre de la famosa Gorgona Medusa cuando fue decapitada por el héroe Perseo.

En la actualidad Celeris es comunmente conocido como una pequeña constelación del hemisferio boreal, próximo al ecuador celeste, situada entre Pegaso y el Delphinus, justo al norte de Acuario. Su estrella más luminosa se conoce como Kitalpha, nombre árabe que abarca el significado de "pequeño caballo". Su ubicación junto a el célebre caballo alado no es de extrañar porque, durante el fin de la época griega se hizo la primera representación de la región con la forma del morro de un potrillo. Eran las leyendas latinas las que situaban allí al caballo Celeris de Mercurio.

El catasterismo es la transformación mitológica de un personaje en una estrella o en una constelación en la mitología griega. En este caso, su catasterismo se corresponde con la constelación de Ecúleo.

lunes, 24 de marzo de 2014

CARCINOS O CÁNCER


Carcinos, más conocido por su nombre latino, Cáncer, era un cangrejo gigante mitológico que vivía en la laguna de Lerna. Carcinos era una transliteración de la palabra en griego antiguo que significaba literalmente "cangrejo". Por otro lado, Cáncer (Cancer en latín) era la traducción de la palabra griega realizada por Aulo Cornelio Celso en su obra De medicina.

Carcinos suele aparecer representado en el arte como detalle del mito de la Hidra o, sino, como imagen del signo del Zodíaco y la constelación a los que da nombre.

Así pues, era un personaje secundario en el mito de los célebres Doce Trabajos de Heracles, a quien, por orden de la reina de los dioses, Hera, atacó mientras luchaba contra la tenebrosa Hidra de Lerna; como recompensa por tal acción, Hera lo convirtió en constelación. Al no ser un elemento principal del relato, no siempre aparecía en las versiones que nos han llegado hasta la actualidad. Pero los clásico mitógrafos, astrónomos, historiadores e incluso filósofos como Platón, Pseudo-Eratóstenes, Pseudo-Apolodoro e Higinio mencionaron en sus textos a Cáncer.

Una de las interpretaciones más conocidas de esta historia asociaba a esta criatura a unabatalla del siglo XXII a.C. en el Peloponeso que supuso la destrucción de Lerna Minoica por pueblos pre-micénicos.


CARCINOS Y HERACLES

Zeus, rey de los dioses olímpicos, yación con Alcmena, una mortal, que sería la madre de Heracles, fruto de la unión con el padre de los dioses. Pero Hera, esposa de Zeus, celosa por la infidelidad, volcó su despecho sobre el niño constantemente, intentando así causarle la muerte o sino simple sufrimiento en diversas ocasiones.

Sin embargo, el famoso héroe llegó a edad adulta y se casó con la bella princesa Mégara, con quien tuvo varios hijos. Aparentemente liberado de la cólera de la reina diosa, ésta provocó un ataque de locura a Heracles, durante el cual el semidiós asesinó a su esposa e hijos. Culpabilizado por el terrible acto, la Sibila de Delfos le garantizó el descanso a cambio de que realizase una penitencia: ésta sería, pues, diez trabajos ordenados por su primo Euristeo, rey de la Argólida.

Estos diez trabajos junto a otros dos más, al considerar el soberano inválidos dos de los iniciales por no completarse sin ayuda alguna, formarían los llamados Doce Trabajos de Heracles. 

Carcinos entraría en el segundo de ellos. La misión principal en esta encomienda sería matar a la horrible Hidra de Lerna, un terrible monstruo serpentino de varias cabezas que habitaba en la laguna cercana a la ciudad.

Cuando Heracles llegó a la ciénaga de Lerna se enfrentó al monstruo. Intentaba constantemente cortar las cabezas de la bestia, pero por cada una que cortaba dos más crecían. Mientras los dos se batían en duelo, Hera intentaba conseguir ventaja para poder conseguir vencer al héroe. Así, la reina de los dioses pidió ayuda a Carcinos, un gigantesco cangrejo que moraba por esa zona. Éste último atacó con sus monumentales pinzas a Heracles en los pies para así conseguir despistarle y que la Hidra pudiese matarlo. Pero el héroe griego, enfurecido, aplastó a Carcinos con su talón como respuesta y continuó la batalla.

Con la ayuda de Yolao, su sobrino, Heracles consiguió derrotar al monstruo aplicando fuego en los cuellos cercenados antes de que creciesen nuevas cabezas. Después enterró la cabeza principal, aún silbante pues era inmortal, bajo una gran roca cerca del camino que llevaba a Eleo. Además, abrió en canal a la Hidra para mojar en sus fluidos las puntas de sus flechas, siendo desde entonces mortal cualquier herida causada con ellas. 

Sin embargo, este trabajo sería inválido según Euristeo porque el héroe recibió la ayuda de su sobrino.


GRABADO SOBRE EL SEGUNDO 
TRABAJO DE HERACLES: MATAR A
LA HIDRA DE LERNA
Cornelis Cort
1565



CATASTERISMO

El catasterismo es un relato de la transformación de un personaje de la mitología clásica en una estrella o constelación. Según contaba el mito, Hera, la reina de los dioses, agradecida por el valiente pero infructuoso esfuerzo de esta criatura lo ubicó en el cielo creando la constelación de Cáncer en el Zodíaco. Fue situada junto al León, la figura puesta por Zeus en conmemoración de la muerte del León de Nemea a manos de su hijo Heracles en su primer trabajo.


domingo, 23 de marzo de 2014

CATOBLEPAS


El catoblepas (también conocido como catóblepon o catoblepa) era una criatura mitológica de Etiopía, descrita por Plinio el Viejo y más tarde por Claudio Eliano.

Según las fuentes tenía cuerpo de un robusto búfalo y la cabeza de cerdo. Además, su espalda estaba cubierta de gruesas escamas que lo protegían. Sin embargo, la característica más llamativa es descrita mediante su nombre ("que mira hacia abajo") ya que siempre mantenía la mirada baja o miraba hacia abajo. Es más, su mirada (o según otras versiones su respiración) podía convertir a los humanos en piedras o incluso llegar a matarlas.

Plinio el Viejo lo describiría como una criatura no muy grande, lenta, con una cabeza sumamente pesada vuelta siempre hacia el suelo. Pensó, pues, que su mirada, al igual que la del famoso basilisco era letal. Por tanto, que su cabeza fuese tan pesada suponía una ventaja para sus "rivales".

Pero por otro lado, Claudio Eliano lo imaginó como un herbívoro del tamaño aproximado al de un toro: contaba con una gran melena, era estrecho, sus ojos estaban inyectados en sangre, tenía escamas en la espalda y las cejas muy lanudas. Según éste, su cabeza era tan pesada que la bestia sólo podía mirar hacia abajo. Pero Claudio Eliano no defendía que su mirada fuese letal, sino que el aliento era extremadamente venenoso al alimentarse continuamente de hierbas venenosas.

A parte de estos dos autores clásicos, Leonardo da Vinci daba información concreta sobre el catoblepas en su Cuaderno de notas: "Se encuentra en Etiopía cerca del nacimiento del Nigricapo. No es un animal muy grande, no es muy activo, y su cabeza es tan pesada que le cuesta mucho trabajo levantarla, por lo que siempre mira al suelo. De lo contrario sería una gran peste para la humanidad, ya que cualquiera que cruzara su mirada con sus ojos moriría inmediatamente".

Por otro lado, Gustave Flaubert lo describiría en La tentación de San Antonio del año 1874: "[...] un búfalo negro con la cabeza de un cerdo que cuelga cerca del suelo, unido a su cuerpo por un delgado, largo y flojo cuello, como si fuera un intestino vacío. Sus piernas se sofocan por la gran melena de duras cerdas que cubren su cuerpo y cabeza".



DIVERSAS REPRESENTACIONES DEL CATOBLEPAS

sábado, 22 de marzo de 2014

ASTERIÓN


Asterión era, de acuerdo con la mitología griega, un dios fluvial del Peloponeso tributario del Ínaco. Era hijo, al igual que la mayoría de los dioses - río, de Océano y Tetis. 

Junto a sus hermano Céfiso e Ínaco decidieron que la argólida pertenecía a Hera (Juno en la mitología romana) y no al dios de los mares, Poseidón (Neptuno en la Antigua Roma), poniendo así punto final a la disputa que ambas divinidades tenían sobre dicha región griega. De hecho, este río estaba ya entonces vinculado a la esposa de Zeus y reina de los dioses después de que sus hijas Eubea, Prosimna y Acrea hubiesen ejercido de nodrizas de Hera. En venganza por su decisión, y porque se le había prohibido provocar una vasta inundación, Poseidón hizo todo lo contrario a lo previsto. Así pues, el dios privó a Asterión y a los otros dos ríos del agua permanente, por lo que sólo tendrían curso después de la llegada de las lluvias.

viernes, 21 de marzo de 2014

ARIÓN


Arión era un fabuloso caballo alado de pezuñas negras que poseía el don de la palabra y la inmortalidad. Su nombre significaba, según el griego antiguo, "mejor", "más fuerte" o incluso "más valeroso".

El dios de los mares, Poseidón, que además del mar lo era de los equinos, intentó una vez seducir a su hermana Deméter (Ceres en la Antigua Roma). La diosa, que entonces sólo tenía su cabeza en encontrar a su desaparecida hija Perséfone (Proserpina en Roma), raptada por Hades (Plutón), se transformó en una yegua para evitar las solicitudes del dios. Pero éste la desubrió y, transformándose a su vez en un caballo, la violó. Deméter quedó así embarazada y dio a luz más tarde a Arión, un maravilloso caballo, y a una hija llamada Despoina, pero cuyo nombre era totalmente desconocido a los no iniciados en sus misterios. Este curioso y prácticamente desconocido episodio sucedió en la región de Telpusia, en la Arcadia griega, cuyo rey, Oncio, se apropió del caballo. 

Cuando el célebre héroe y semidiós Heracles marchaba contra Élide pasó por Arcadia y rogó al rey Oncio el fantástico caballo. Montado en él conseguiría, pues, conquistar la ciudad, tras lo cual lo regaló a Adrasto de Argos. Poseer esta cabalgadura supuso la salvación de este soberano, pues Arión lo libró de la muerte cuando el ejército que comandaba fue derrotado en la conocida Guerra de Los Siete contra Tebas. 

A parte del rey de Argos, el célebre Copreo también se cuenta como uno de los dueños del caballo.

Sin embargo, otros autores defendían que Arión fue un hijo partenogénito de Gea, la Tierra o que nació de la unión entre el viento Céfiro y la harpía Podarge.

jueves, 20 de marzo de 2014

ARIMASPOS


Los arimaspos, del escita arima ("uno") y spu ("ojo"), o bien del iranio aspa ("caballo") y arima ("salvaje") o aryama ("el que ama") eran, según la mitología griega, un pueblo fantástico que habitaba más allá de la tierra de los isedones, en el más remoto noreste.

Es Plinio el Viejo quien ofrecía información sobre las maravillas de oriente que se incluirían posteriormente al imaginario cultural occidental. En su Naturalis Historia, concretamente en los libros del V al VII (el cual fue una de las principales fuentes informativas sobre la naturaleza y sus prodigios), describía el repertorio de razas monstruosas, comunmente denominadas "razas plinianas". Desde tiempos anteriores, estos pueblos fantásticos poblaron una extensa franja geográfica -eso sí, siempre imaginaria- localizada en las periferias del mundo.

Los arimaspos se encontraban en el helado norte, parte en Asia y parte en el continente europeo. Esa región era conocida como Escitia, un espacio frío e inhóspito. Allí abundaban los pueblos extraordinarios, de los cuales algunos eran considerados incluso monstruosos.

Al igual que los Cíclopes, los arimaspos tenían un sólo ojo, tal y como su nombre en escita decía, y mantenían un continuo enfrentamiento con los grifos, los guardianes del oro.


LOS ARIMASPOS
Arriba: ilustración de El libro de Alexandre
Abajo: los mapas de Hereford y de Ebstorf

miércoles, 19 de marzo de 2014

ANTEO



Anteo era hijo de Poseidón y de Gea, la Tierra. Era un gigante de la mitología griega, que medía cien pies de altura.

Este personaje habitaba en la isla de Irasa, situada más allá del estrecho de Gibraltar, ya en el curso del lejano Océano. En el estrecho fundó una ciudad a la que puso el nombre de su mujer, Tingis, que correspondería a la actual Tánger. Pero, según la mitología bereber, esta ciudad sería fundada por Sufax.

Anteo desafiaba a cualquiera que atravesase sus dominios, obligando a los viajeros a luchar contra él y los aplastaba con el peso de su cuerpo. La razón de estos actos era el haber hecho voto de construir un templo a su padre con cráneos humanos. Siempre vencía en sus peleas, puesto que cada vez que caía en tierra o la tocaba, Gea, su madre, le daba fuerzas de nuevo.

Según las afirmaciones de Plutarco, Heracles se juntó con Tingis después de la muerte de Anteo. El mito indicaba, además, que el gigante habría sido sepultado en Tánger, en un túmulo de tierra con la forma de un hombre tumbado. Se contaba que si se retiraba tierra de la tumba comenzaría a llover y no pararía hasta que el agujero fuese tapado de nuevo. A parte de esto, la leyenda defiende también que Sertorio hizo abrir el sarcófago donde se suponía que se encontraban los huesos de Anteo y, al encontrar las piezas oseas de un tamaño descomunal, ordenó, horrorizado, que volviesen a cubrirlo con tierra.

En referencias posteriores su imagen de gigante se mantendría: por ejemplo, en la Divina Comedia de Dante, Anteo era un gigante que custodiaba el noveno círculo del Infierno.


ANTEO Y HERACLES

Provocado Heracles (también conocido como Hércules en la Antigua Roma) a combate por el horrible gigante, el héroe lo derribó hasta tres veces en tierra, pero en vano, porque Gea, la Tierra, reanimaba sus fuerzas al ponerse en contacto con ella.

Heracles se dio cuenta de este singular prodigio y lo levantó en vilo para impedirle recibir el aliento de su madre, logrando así asfixiarlo con sus brazos.


HÉRCULES Y ANTEO
Francisco de Zurbarán
1634
Madrid, Museo del Prado




HÉRCULES Y ANTEO
Antonio del Pollaiolo
1470
Florencia, Museo del Bargello

martes, 18 de marzo de 2014

ANGUÍPEDO


El Anguípedo era una divinidad muy frecuente presente en los amuletos mágicos de la época grecorromana. Era representado como una criatura con cabeza de gallo y piernas de serpiente, simbolismo considerado de procedencia persa. A veces era añadido al pie de la inscripción Iao, una forma del Tetragramatón, las cuatro letras usadas para representar el nombre del Dios judío. 

Estos amuletos, junto con el repetido uso del nombre Iao en los papiros mágicos, tablillas de maldición, gemas y otro tipo de amuletos protectores eran prueba de cultos sincréticos que combinaban el judaísmo con el paganismo. En el Talmud, aquellos que se apartaron del Judaísmo para seguir estos cultos eran denominados minim, traducido frecuentemente como "herejes" o "apóstatas".


REPRESENTACIÓN DEL ANGUÍPEDO
EN LAS MONEDAS ROMANAS

lunes, 17 de marzo de 2014

ANFISBENA


La anfisbena (en griego "que va en dos direcciones") también conocida popularmente como Madre de las Hormigas, era una criatura representada como una serpiente comedora de hormigas, con una cabeza en cada extremo de su cuerpo. Ésta se alimentaba de los cadáveres que quedaban atrás, siendo así una especie de serpiente carroñera.

Según la mitología griega, este monstruo habría nacido de la sangre que goteó la cabeza de la célebre gorgona Medusa cuando Perseo volaba sobre el desierto libio con ella en su mano. El ejército de Catón la encontró entonces en su marcha junto a otras serpientes. 

Las descripciones más antiguas de la Anfisbena la describían como una gran serpiente pero con una cabeza en cada extremo. Así pues, Plinio el Viejo afirmaba en el siglo I en su Naturalis Historia: "la anfisbena tiene cabezas gemelas, es decir, una también al final de la cola, como si no le bastase con verter veneno por una boca". 

Pero las representaciones medievales y más tardías la mostraban con dos o más patas escamadas: eran, en concreto, patas de pollo. Por otro lado, también se imaginaba que tenían alas con plumas. Algunos autores incluso la representaban con cuernos en la cabeza delantera  y pequeñas orejas redondas en la trasera. Estos cuernos eran largos y curvados hacia arriba o ligeramente en espiral. Mientras algunos bestiarios de la Edad Media la mostraban con una segunda cabeza al final de la cola, otros lo hacían con dos especie de cuellos de igual tamaño, por lo que no podría saberse cuál era la trasera. Muchas descripciones de este monstruo afirmaban que sus ojos brillaban como velas o relámpagos. Pero el poeta Nicandro parece contradecir esto último como "siempre con ojos nublados" y también defendía que "en cada extremo sobresale una barbilla roma, cada una lejos de la otra".

La Anfisbena tenía diversas habilidades:
  • Regenerativas: si la criatura era cortada en dos pedazos, ambos trozos podían volver a juntarse.
  • Tenía también colmillos venenosos, afirmado por Plinio el Viejo.
  • Tendría una duplicidad eficaz, pues sus cabezas podían realizar más de una actividad al mismo tiempo, tal y como explicaba Sir Thomas Browne: "[...]mientras una lloraba la otra reía, mientras una callaba la otra hablaba, mientras una estaba despierta la otra dormía; así se afirma en tres ejemplos notables de Petrarca, Vicencio y la Historia de Escocia de Buchanan".
  • Según algunas versiones, era una criatura caracterizada por la velocidad de cualquier movimiento y, en el caso de las que no tenían patas, podía deslizarse en ambas direcciones, como nos indicaba Isidoro de Sevilla: "puede moverse en la dirección de cada cabeza con un movimiento circular". Por otro lado, en cambio, el poeta Nicandro la describía como "lenta en movimiento".
  • Al sujetar las mandíbulas de sus dos cabezas o al agarrar el cuello de una en la boca de la otra, la Anfisbena podía rodar como un aro, siendo representada de esta manera comúnmente por artistas del medievo.
  • Por otro lado, a diferencia de la mayoría de las serpientes, la Anfisbena no se veía afectada por el frío, siendo una criatura de sangre caliente.

Además, tendría diversos usos entre las tradiciones antiguas. Por ejemplo, las mujeres embarazadas que llevasen una anfisbena en torno a sus cuellos tendrían, supuestamente, unos embarazos seguros o incluso llevar una anfisbena muerta o su piel curaría la artitris.

Están presentes figuras similares a la anfisbena en otras mitologías, como por ejemplo las centroamericanas precolombinas y las africanas, siempre con significados diferentes. Este animal aparecía incluso en numeroso bestiarios europeos medievales, situándola casi siempre en el continente africano.




DIVERSAS REPRESENTACIONES DE LA ANFISBENA

domingo, 16 de marzo de 2014

AMALTEA


Amaltea era la ninfa que fue nodriza de Zeus. A veces ha sido representada como una cabra que amamantó al dios infante en una cueva en Creta, y otras veces como una náyade, quien lo crió con la leche de una cabra en el monte Ida.

La diosa Rea, esposa de Cronos o Saturno, quiso salvarle la vida a su último hijo de la voracidad de su marido, que devoraba a sus hijos conforme nacían. Así, Rea lo escondió en el monte Ida de la isla de Creta, donde lo recogió esta ninfa, alimentándolo con miel de abeja y leche de cabra.

Un día a la cabra se le rompieron uno de sus cuernos, que Amaltea llenó con flores y frutas antes de llevárselo a Zeus, que lo subió entre las estrellas junto con la cabra, convirtiéndose ésta en el primer unicornio, y siendo en el cielo la cabra que representa la constelación Capricornius, o simplemente la estrella Capella; el cuerno fue desde entonces llamado cornucopia. De acuerdo con el mito, fue el mismísimo Zeus quien rompió accidentalmente el cuerno con uno de sus rayos y se lo dio a Amaltea, prometiéndole proporcionarle en abundancia todo lo que deseara. Amalea se lo cambió a Aqueloo (su supuesto hermano) por su propio cuerno, que se había roto en la disputa con Heracles por la posesión de Deyanira. 

Según la mitología clásica, los dueños del cuerno fueron muchos y variados. En general, se consideraba un símbolo de riquezas inacabables y abundancia, y se convirtió en atributo de varias divinidades (como por ejemplo de Hades, Gea, Deméter o Hermes), y de los ríos (como el Nilo) como fertilizantes de la tierra.

En algunas versiones, a la muerte de la cabra el padre de los dioses habría tomado su piel para vestirse con ella, convirtiéndola en la égida (término griego aigis = "piel de cabra").

El célebre término de "cuerno de Amaltea" es aplicable a una región fértil: una finca propiedad de Tito Pomponio Ático se llamó Amaltheum. Las monedas cretenses representaban al infante Zeus amamantado por la cabra; otras monedas griegas, en cambio, mostraban sujeto a sus ubres o llevado en brazos de una ninfa.


INFANCIA DE ZEUS
(LA CABRA AMALTEA ALIMENTA A
ZEUS)
Jacob Jordaens
1640
París, Louvre

sábado, 15 de marzo de 2014

BASILISCO


El basilisco (del latín basiliscus, y éste del griego basilískos, "pequeño rey") era un ser mitológico griego descrito como una pequeña serpiente cargada de veneno letal y que podía llegar a matar con una simple mirada, siendo considerado así el rey de las serpientes. Más tarde se ha ido representando de diversas maneras, siempre con características reptilianas.

Según Plinio el Viajo en su Naturalis Historia, era oriundo de Cirene, y no medía más de 20 dedos de longitud. Poseía una marca blanca en la cabeza semejante a una diadema. Además del poder de la mirada asesina, su influencia era tan nociva que su aliento marchitaba la flora del entorno y resquebrajaba cualquier piedra. Los únicos métodos seguros para acabar con su vida era con el canto del gallo, el cual lo aterrorizaba, o con una comadreja, que era el único animal capaz en vencerle con su olor, si bien al coste de morir también ella.

En la Edad Antigua, como la mayoría de las bestias mitológicas, el origen del basilisco se perdía en el tiempo. Las culturas antiguas dejaron algunas muestras de la creencia en él y otras serpientes monstruosas en las artes. Sin embargo, es en la tradición escrita donde mejor se puede seguir su trayectoria y evolución.

Los egipcios pensaban que esta criatura nacía de los huevos de Ibis. En el Antiguo Testamento podríamos encontrar siete referencias al basilisco, en cuatro libros diferentes. Hasta el siglo I d.C. era visto como una serpiente excepcionalmente dañina, pero físicamente no difieren mucho de otros ofidios.


REPRESENTACIÓN DEL BASILISCO
SEGÚN LOS ANTIGUOS

viernes, 14 de marzo de 2014

FÓRCIDES


En la mitología clásica son conocidas como las Fórcides las doce hijas de Ceto (más otra fórcide hija de Hécate) y Forcis, de quien recibirían el nombre (aunque en la literatura también puede aparecer como Forcos). Los padres eran, a su vez, hijos de Ponto y Gea.

Las primeras hijas fueron las Grayas, quienes desde su nacimiento eran canosas y tenían bellas mejillas. A veces eran representadas como viejas y feas por nacer canosas, o son llamadas simplemente "viejas" por su nacimiento, aunque algunos autores las describirían como hermosas en su juventud. Las Grayas eran Enio, Penfredo y Dino (también llamada Quersis). Según otras versiones, que por ejemplo Hesíodo no recogería, poseían un solo ojo y un solo diente que utilizaban las tres por turnos.

La genealogía de las Fórcides, sin embargo, era bastante amplia. Las Grayas eran hermanas de las temibles Gorhonas, aunque según algunas fuentes, Fórcide era un sinónimo para "graya" por ser hijas de Forcis y Ceto juntos, mientras que las Gorgonas eran hijas únicamente de Ceto. Éstas últimas eran tres en total: Esteno, Euríale y la famosa Medusa. Por otra parte habría ninfas nacidas  de la unión de Forcis y Ceto: Equidna, Toosa, Escila, Hespérides, Aretusa, Egle, Eritia y Héspere.

jueves, 13 de marzo de 2014

GERIÓN


Gerión era, en la mitología griega, un monstruoso gigante hijo de Crisaor y Calírroe. Fue descrito frecuentemente como un ser antropomorfo formado por tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades. Aunque no se solía especificar la forma exacta de la unión entre los tres cuerpos, se les solía representar con una unión lineal o radial por las cinturas. A veces se le retrataba con alas, pero no era algo usual. A parte de estas características tenía un aspecto enteramente humano.

Gerión vivía en la isla de Eriteia, identificada con la actual Cádiz, más allá de las famosas Columnas de Hércules, al oeste del Mediterráneo, ya en el curso del Océano. Era el primer rey mítico de la civilización de Tartessos, siendo su sucesor el célebre Gargoris.

Era el dueño de un perro de dos cabezas conocido como Ortro, el hermano del temible Cerbero, y de una espléndida cabaña de ganado que era custodiado por su perro guardián y un pastor llamado Euritión. Como décimo de sus doce trabajos, Heracles le tuvo que robar el rebaño de vacas rojas y bueyes.


GERIÓN
John Flaxman



EL ORIGEN DE GERIÓN: LAS ESTRELLAS

Cuando el sol alcanza la constelación de Géminis se encontraba con la constelación Auriga. Muchas creencias antiguas asociaban el camino diario del astro solar por el cielo con el dios Sol conduciendo un ardiente carro, y de esta manera, aquí, el camino anual del sol conseguía su carro (Auriga). Posteriormente la mitología griega consideró que el Sol usaba una copa para cruzar el manto celeste.

En esta misma región del cielo hay también un vasto espacio sin estrellas fácilmente visibles (ahora ocupadas por las modernas constelaciones de Lynx y Camelopardalis), que los antiguos griegos identificaban con un desierto. Una historia basada en este espacio requería, por tanto, un vasto desierto, siendo el mejor conocido por los antiguos griegos el de Libia. Sin embargo, al estar lejos de muchas constelaciones, situar una historia en él exigía alguien que lo cruzase hasta su localización principal. Dado que el Auriga era la constelación más cercana desde el comienzo del tránsito del sol hasta el borde del espacio vacío, un carro solar -más tarde convertido en copa- se convirtió en la forma de cruzar el desierto.

La Vía Láctea fue bautizada de esta forma por los antiguos helenos porque parece ser una mancha de leche cruzando el cielo. Algunos, en cambio, eran capaces de discernir algunas estrellas individuales en ella, y de esta forma pasó a parecer un vasto rebaño de vacas, cuya leche llenaba los huecos entre ellas. La estrella Capella, parte del Auriga, era conocida antiguamente como la "estrella del pastor", pues algunos pensaban que el Auriga era un pastor que conducía un carro, incluyendo a éste, mientras llevaba una cabra colgada de su hombro izquierdo. Capella está muy cerca, aunque fuera, de la Vía Láctea y como tal, considerada como un pastor, parece estar arreándola.

En Géminis, la constelación Canis Major ("el gran perro") queda junto a la Vía Láctea. La cabeza de la constelación mira en dirección contraria al sol. Pero al otro extremo de la constelacíon, donde se entontraría la cola, queda la estrella Sirius, considerada maligna por muchas mitologías antiguas debido a su titileo y rojez, que era considerada a su vez un perro ("la estrella perro") por asociación con la constelación. 

Más cerca del sol que Canis Major, y también guardando la Vía Láctea en esta zona de su tránsito de forma parecida a Canis Major y Capella etaba Orión el gigante. Tradicionalmente Orión es considerado un único gigante, pero es igualmente posible distinguir en ella tres cuerpos completos separados unidos por la cintura, tal y como se describía a Gerión, particulamente al aparecer las piernas en direcciones bastante diferentes, y dibujos alternativos de la constelación (que tenían en cuenta estrellas ligeramente más débiles que los diagramas básicos) solían mostrar tres en lugar de dos brazos, compartiendo el segundo y tercero el mismo hombro derecho.

El sol lograba superar estos obstáculos, cruzando así la Vía Láctea. El Auriga parece haberse dejado en la propia Vía Láctea, y por esto algunas de las vacas del rebaño están en él. Tras la Vía Láctea, el sol se encontraba con Géminis, cuyas representaciones variaban según se inclinase a este u oeste, siendo posible dibujar la constelación como dos hombres, descansando sus pies en la Vía Láctea. En las representaciones que la inclinan aún al este, uno de los gemelos está en la Vía Láctea y el otro fuera de ella. Así uno ha "robado algunas vacas" y el otro, al que cruza el tránsito del sol, no. En el mito de Cástor y Pólux, nombres habitualmente dados a los gemelos, sus muertes se debían a una disputa por el robo de un ganado.


GERIÓN Y HERACLES

El décimo trabajo de Heracles consistía en robar el famoso ganado de Gerión. Mientras viajaba al lejano occidente, el héroe cruzó el desierto libio (Libia era la denominación genérica de África para los antiguos griegos) y quedó tan frustrado por el calor que disparó una flecha a Helios, el Sol. Así, el dios rogó que parase, por lo que Heracles pidió a cambio la copa dorada que Helios usaba para cruzar el mar cada noche de poniente a levante. Mediante ella llegó a Eritia, en lo que constituía uno de los motivos de los pintores de vasijas.

Para conseguir su objetivo, Heracles mató primero al perro guardián de Gerión, Ortro, y luego al pastor Euritión. Según diversos autores, el gigante arrancó de cuajo un olivo para utilizarlo como arma contra Heracles. El árbol se hizo pedazos al estrellarse contra la coraza de bronce del semidiós más famoso en toda la Antigua Grecia, que contraatacó con el mismo arma. Las poderosas manos de Gerión se juntaron para detener el choco y de esta forma desarmó a su contrincante, que huyó corriendo a refugiarse a un bosque.

Gerión, tras convencer a su madre (que había presenciado todo el suceso) de que debía capturar a Heracles, sobrevoló la zona para encontrarlo. Heracles aprovechó entonces para disparar una de sus flechas envenenadas, que alcanzó al gigante atravesándole los tres corazones.

Cuando Gerión llegó, en algunas versiones tras haber sido informado por Menecio, el pastor de Pluto en el Hades, el héroe lo mató y desgarró su cuerpo en tres partes.

Pero el semidiós tuvo entonces que arrear el ganado hasta Euristeo. En las versiones romanas de la historia, Caco robó en el monte Aventino de Roma parte del ganado a Heracles mientras éste dormía, haciendo que las reses caminasen de espaldas para no dejar nuevas huellas, siendo una repetición del truco del joven Hermes. Según otras versiones, Heracles pasó con el resto del ganado frente a una cueva donde Caco escondía las reses robadas, y empezaron a llamarse unas a las otras. Pero en otras versiones Caca, la hermana de Caco, le dijo a Heracles dónde se escondía el ladrón. El héroe mató entonces a Caco y, de acuerdo con la mitología romana, fundó un altar en el lugar donde el Foro Boario, el mercado de ganado, se celebraría posteriormente.

Para molestar al hijo bastardo de su marido, Hera, la reina de los dioses, mandó un tábano para que picase al ganado, irritándolo y esparciéndolo. La diosa envió entonces una inundación que elevó el nivel de un río tanto que Heracles no podía vadear el ganado. Éste apiló piedras para hacer que el agua fuese menos profunda, y más tarde Equidna asaltó a Heracles para robar los bueyes de Gerión. Cuando el héroe fue a reclamarlos Equidna afirmó que no se los entregaría a menos que tuviese relaciones sexuales con ella. Heracles lo hizo, y de esta unión nacieron Agatirso, Gelono y Escites. Cuando por fin llegó a la corte de Euristeo terminado el trabajo el ganado fue sacrificado a Hera.

El poeta Estesícoro escribió la Canción de Gerión o Gerioneis en el siglo VI a.C., la cual es la mejor fuente de esta épica, y que también contiene la primera referencia a Tartessos.


HERACLES LUCHANDO CONTRA GERIÓN
Ánfora
540 a.C.
París, Louvre



LA LEYENDA DE GERIÓN

Según recogía la Estoria de España de Alfonso X el Sabio, escrita en el siglo XIII, Gerión obligaba a sus súbditos a entregarle la mitad de sus bienes, e incluso a sus hijos, hasta que llegó a las tierras del soberano Heracles (Hércules en Roma). Los aterrorizados habitantes pidieron auxilio al héroe griego, y éste retó a Gerión a una lucha a muerte. Después de tres días de encarnizada batalla, la cabeza del gigante fue enterrada en el mismo lugar donde se levantó la famosa Torre de Hércules en La Coruña.

En el primer intento de dar validez histórica a Gerión, Pompeyo Trogo, conocido a partir del epítome de su obra hizo Marco Juniano Justino, defendía que Gerión no era un gigante de tres cuerpos, sino que se trataba de tres hermanos, que atacaron a Hércules al verle robar su ganado:

"El mismo Gerión no era un hombre con tres cuerpos, como nos dicen las fábulas, sino que se
trataba de tres hermanos, que vivían en tal armonía, que parecían actuar movidos por una misma
alma; y ellos no atacaron a Hércules motu proprio, sino que, viendo robar sus reses, pretendieron 
recuperar lo que les había sido arrebatado por medio de la fuerza".
(Justino: Epítome de las Historiae Philippicae de Pompeyo Trogo, XLIV, 4).


GERIÓN EN LA DIVINA COMEDIA DE DANTE

A veces Gerión era identificado como un demonio de la muerte ctónica, principalmente por su asociación con la dirección de extremo oeste. En La divina comedia de Dante, Gerión se convertía en una bestia con cola de escorpión pero rostro de hombre honesto que moraba en el Flegetón, al borde del Séptimo Círculo (el de la violencia) descendiendo al infierno. Allí señalaba el paso al Octavo Círculo mientras se bañaba al borde del abismo en el Cocito.

miércoles, 12 de marzo de 2014

LOS ARÚSPICES O HARÚSPICES


Los arúspices (o harúspices) eran unos adivinos un adivino de menor jerarquía que los augures, constituyendo entre los romanos una clase de sacerdotes. Su cometido se limitaba a predecir el futuro sin otro elemento de juicio que un minucioso examen de las entrañas de las víctimas animales ofrecidas en sacrificio.

Las diferentes prácticas que han subsistido hasta hoy en día con la ayuda del pozo del café y otros procedimientos similares no son más que una simple supervivencia, habiendo perdido su significado original, de un conjunto de ritos que se remontan probablemente hasta la prehistoria, estando ligados a una práctica chamánica.

En la antigüedad, el arúspice interpretaba la voluntad divina leyendo las entrañas de un animal sacrificado.El animal era ritualmente abatido, el sacerdote podía entonces determinar el tamaño, la forma, el color, los signos particulares de ciertos órganos -generalmente el hígado, cuyo hallazgo de maquetas de broce con uso didáctico para este tipo de adivinación, como el de Piacenza en Etruria-. Por fin, cuando la criatura era sacrificada, la carne se asaba y se dividía entre los participantes en la ceremonia en el transcurso de un banquete. El órgano era dividido en cuatro partes diferentes, correspondientes a los cuatro puntos cardinales. Cada uno de ellos representaba la residencia de algunas deidades invocadas, a las que el oficiante pedía la intercesión en los asuntos de los mortales.

Los arúspices de Etruria fueron consultados en privado durante todo el imperio romano. El Senado tenía a la "disciplina etrusca" en gran consideración y los arúspices serían consultados siempre antes de tomar alguna determinación. El célebre emperador Claudio estudió el idioma etrusco, aprendió a leerlo e interpretarlo y creó un collegium de sesenta arúspices que existió hasta el año 408. También ofrecieron sus servicios a Pompeyano, prefecto de Roma, para salvar a la ciudad del asalto de los godos; el obispo cristiano Inocente, aunque reticente, aceptó dicha proposición a cambio de que los ritos permaneciesen en secreto. Como es sabido, su práctica tuvo poco efecto sobre las invasiones, pues la caída de Roma era inevitable a causa del derrumbamiento de diferentes características del sistema romano sólido, simple pero poco flexible.

Eran percibidos como simples charlatanes en época imperial: Catón defendía que "dos arúspices no podían mirarse sin reírse".

Parece que nunca hubo mujeres en el collegium de los arúspices, ni ejercieron jamás esta función. Había, por el contrario, hechiceras, las cuales, como en el testimonio de las Metarmofosis de Apuelyo eran particularmente numerosas y reputadas en Tesalia, Grecia.


ARÚSPICES EXAMINANDO LAS
ENTRAÑAS DE LA VÍCTIMA

martes, 11 de marzo de 2014

LOS AUGURES


Los romanos daban el nombre de augur a nueve magistrados cuyo cometido era predecir el provenir y que, en cierto modo, eran considerados como intérpretes de los dioses. Por tanto, eran aquellos que practicaban oficialmente la adivinación. Gozaban de una veneración sin límites, y antes de acometer cualquier empresa de importancia era necesario que se les consultase para saber cuál sería el resultado.

Los augures existían desde la fundación de la ciudad de Roma, ejerciendo una práctica tomada de griegos y etruscos. Su corporación constituía uno de los cuatro prestigiosos colegios sacerdotales de la Antigua Roma. Era un cargo oficial pero también había augures particulares: sólo los magistrados podían consultar a los augures oficiales, en recintos especiales. El cargo oficial era vitalicio, compatible con magistraturas o con otros cargos sacerdotales. 

En principio el cargo estaba reservado a los patricios; pero a partir de la Lex Ogulnia quedó accesible a los plebeyos, las capas bajas de la sociedad de antaño. En tiempos de la monarquía (753 - 509 a.C.) eran elegidos por el rey. Con la llegada de la República serían elegidos al principio por cooptación en el Colegio, pero luego fueron elegidos por el pueblo, con la excepción del período de la dictadura de Sila, en que se volvió al sistema anterior. Finalmente en la época imperial fueron nombrados directamente por el emperador, pero con Teodosio el cargo quedó suprimido por hacer oficial el cristianismo.

Éstos gozaron en Roma de una consideración ininterrumpida hasta el fin de la República romana. Por aquel tiempo cayeron en descrédito, ya que un ciudadano pudo decir entonces: "no concibo cómo dos augures pueden mirarse sin reírse".

Los augures sacaban sus respuestas de cuatro fuentes principales:
  1. De los fenómenos celestes, tales como el rayo, los relámpagos, los cometas y los eclipses. En el caso de los dos primeros estimaban el augurio favorable, si mirando al sur, caían a su izquierda (la derecha de Júpiter).
  2. Del vuelo y del canto de los pájaros. Analizaban el graznido de cuervos, grajos y lechuzas y también el vuelo de águilas, buitres y halcones.
  3. Del modo como los pollos sagrados tomaban el aliento que se les daba (si no querían ni aun salir de sus jaulas, ni correr, el presagio era funesto; si devoraban ávidamente los granos de trigo y recogían los que se escapaban a su pico, el presagio era favorable).
  4. De hechos puramente casuales, por ejemplo, de la caída de un salero, de un estornudo, de un ruido extraño, de un incendio, de una vela que se apagaba sin causa manifesta, de un ratón que royese los muebles, del encuentro fortuito con una serpiente, una liebre o un zorro. En general serían acontecimientos imprevistos extraordinarios, considerados de mal augurio.

Disponían además de dos tipos de libros para su labor. Por un lado estaban los rituales, que contenían fórmulas fijas; por otro estaban los de comentarios, los cuales recogían resúmenes de las actuaciones.

También había una clasificación dentro de los augures. Por un lado estaban aquellos que impetraban a los dioses la manifestación de su voluntad, mediante fórmulas rituales. Por otro, en cambio, estaban los que descifraban los signos de la voluntad de los dioses, manifestada sin previa solicitud. Estos fueron los más importantes, hasta el punto de que con solo declarar que los auspicios eran desfavorables, podían anular asambleas, elecciones o cualquier resolución de los magistrados.


AUGUR SOSTENIENDO EL LITUUS, LA
VARA CURVADA UTILIZADA COMO UN
SÍMBOLO DE AUGURIO EN LAS MONEDAS
ROMANAS

    lunes, 10 de marzo de 2014

    LOS MAGOS


    Se da el nombre de magia al arte de producir efectos sobrenaturales valiéndose de la intervención de las divinidades infernales o por medio de palabras cabalísticas y ceremonias misteriosas.

    Los antiguos estaban convencidos de que las Magas o Hechiceras ejercían su poderío en el suelo, sobre la tierra y en los infiernos; que podían someter los astros a su voluntad, hacer que la luna descendiese del firmamento, transportar los frutos y las cosechas de un campo a otro, evocar los manes y hablar con las sombras. Al imperio de su voz, el día y la noche interrumpían sus cambios; Júpiter no era obedecido ya y los truenos retumbaban sin que él lo supiese; el mar se calmaba o se embravecía a despecho de Neptuno; las montaban se tornaban llanuras, los ríos se volvían hacia su origen y la naturaleza toda sufría hondos trastornos.

    Para sus actuaciones mágicas, empleaban las plantas venenosas, los huevos de mochuelo, la sangre de sapo, el tuétano de muchachos y los huesos de los muertos, y con todo ello componían brebajes y filtros que tenían la virtud de inspirar amor u odio, rejuvenecer o envejecer, resucitar o quitar la propia vida. Las hechiceras de Tesalia eran las más renombradas de toda la Grecia Antigua, pues habían recibido de Medea sus innumerables conocimientos mágicos.

    Némesis, Perséfone (Proserpina en Roma) y Hécate patrocinaban los sortilegios y encantamientos.


    JASÓN Y MEDEA
    John William Waterhouse
    1907

    domingo, 9 de marzo de 2014

    LAS SIBILAS - LA SIBILA DE CUMAS


    Las Sibilas eran vírgenes inspiradas que predecían lo futuro y pronunciaban oráculos. Se trata de una profetisa, las más famosas de la antigüedad, inspirada en ocasiones por Apolo, siendo pues capaz de conocer el futuro. Las Sibilas tenían su vivienda en las grutas o cerca de corrientes de agua. Las profecías eran manifestadas siempre en estado de trance y expresadas en hexámetros griegos que se transmitían por escrito. 

    Su imagen es, en general, la de la sacerdotisa delicada al culto de Apolo y a la interpretación de sus oráculos. En cuanto a su origen, se remonta a tiempos antiquísimos y son muchos los países que se vanaglorian de haber sido su cuna.

    Además, eran guardianas de los famosos libros sibilinos, una complicación de oráculos y profecías conservados en Roma en el templo de Júpiter capitolino y consultados en caso de calamidades o acontecimientos extraordinarios. Por ese mismo motivo, su mayor atributo siempre es el libro.

    Según algunas tradiciones, hubo una joven hija del troyano Dárdano y Neso, hija del gobernador Teurco, que estaba dotada del don de la profecía y tenía una gran reputación como adivina. Ésta se llamaba Sibila, y por eso, desde entonces serían conocidas así todas las mujeres que ejercieron esta capacidad de profetizar.

    Otras, en cambio, afirmaban que su padre fue el rey del Olimpo, Zeus, fruto de su relación con una de las hijas de Poseidón llamada Lamia, por lo que su don era de origen divino. 


    SIBILA DE DELFOS
    John Collier
    1891
    North Terrace, Galería de Arte de 
    Australia del Sur



    LAS DIEZ SIBILAS

    Los autores discrepaban sobre su número, su nombre, su patria y su historia. Algunos fijaban su número en tres, otros en cuatro y otros contaban hasta diez. Los primeros escritores griegos sólo mencionaban a una Sibila: se cree que se referían a la sibila llamada Herófila, quien profetizó la guerra de Troya. Más tarde fueron surgiendo otras, siempre con su nombre de profedencia. La lista, como se ha dicho anteriormente, llegaría hasta diez:

    1. La Sibila de Samos.
    2. La Sibila Herófila de Troya.
    3. La Sibila del Helesoponto.
    4. La Sibila frigia.
    5. La Sibila cimeria.
    6. La Sibila délfica.
    7. La Sibila de Cumas o cumana, la más importantes de toda la mitología romana.
    8. La Sibila libia.
    9. La Sibila tiburtina.
    10. La Sibila babilónica o pérsica.

    El primer autor griego del que existen referencias que hablase de la Sibila era Heráclito en el siglo V a.C. Igualmente Platón sólo hablaba de una Sibila. Con el tiempo el número se incrementó a tres, diez o hasta doce. En todos los caso, más que por su nombre, que en realidad no poseían, se conocían por el gentilicio del paraje donde moraban.


    LAS SIBILAS DE MIGUEL ÁNGEL

    De forma majestuosa, Miguel Ángel pintó en la bóveda de la famosa Capilla Sixtina, intercaladas con cinco profetas diferentes, las cinco sibilas más representativas de su época: la Sibila eritrea, la Sibila pérsica, la Sibila líbica, la Sibila cumana y, por último, la Sibila délfica.


    SIBILA DÉLFICA
    Miguel Ángel
    1508 - 1512
    Ciudad del Vaticano, Palacios Vaticanos,
    Capilla Sixtina



    LA SIBILA DE CUMAS O CUMANA


    La Sibila más conocida era, sin duda, la de Cumas. Apolo, que sentía verdadero afecto por ella, prometióle acceder a uno de sus ruegos si cesaba de mostrarse indiferente. Deifobea, tal era su nombre (otros la llamaban Herofila, otros Demofila y otros desdobían a nuestra sibila en dos personas diferentes) recogiendo un puñado de arena, le pidió poder vivir tantos años como granos que tenía en la mano. Su deseo le fue satisfecho, pero después ella se burló del dios que tan crédulo había sido y huyó.

    A su vez, Apolo se burló de ella porque se le había olvidado perdile la juventud al mismo tiempo que la longevidad. Pasados treinta o cuarenta años sintió ella debilitarse; a su fresca lozanía sucedió una espantosa demacración, la senilidad hizo sus pasos tardos, su voz se fue apagando y la existencia se le hizo una carga verdaderamente pesada.

    Al llegar Eneas al Lacio fue a consultarla al Averno y ella fue quien lo introdujo en el Hades. Siendo ya de edad muy avanzada, compuso y llevó misteriosamente a Roma, donde a aquella sazón gobernaba Tarquino el Soberbio, los libros poéticos llamados Sibilinos. Cubierta con un amplio velo, avanzó grave y con seguro pie hasta el palacio del soberano y pidió que le fuese concedido poder hablar con él. Admitida a su presencia, le mostró nueve manuscritos y exclamó: "Príncipe, quiero cobrar trescientas monedas de oro por estas hojas en que se encierran los destinos de Roma". Tarquino sonrió al oír semejante proposición y no se dignó a contestar. Deifobea no se arredró por ello; arrojó al fuego tres de sus documentos y añadió: "Príncipe, no podréis pagar en lo que valen estos seis rollos: en ellos se hallan contenidos los destinos de Roma". 

    A esta nueva súplica, el príncipe se encogió de hombros y la trató de extravagante. La Sibila no cambió de táctica, quemó otros tres cuadernos y le comentaba de nuevo al monarca: "Rey de los romanos, nunca se pagará bastante lo que queda de estos oráculos: pido que me paguéis por ellos trescientas monedas de oro". Tarquino, después de dudar un momento, mudó de parecer, reunió a los grandes de su corte para consultarlos, entregó a la vieja Sibila la suma pedida y recibió los precisos libros que constituían una recopilación de las predicciones hechas sobre los destinos del imperio romano.

    Desde entonces nada que tuviera alguna importancia se emprendía en Roma sin consulta. En tiempo de guerra, sedición, peste o hambre, recurrían a los versos sibilinos, que quedaron constituidos en oráculo permanente, respetado e infalible. Para atender a la conversación de tales libros se había establecido un collegium (colegio) de sacerdotes llamados quindecenviros y solamente ellos tenían derecho interpretarlos.


    Narra un mito que el senado romano había propuesto a Augusto la deificación. El emperador, indeciso, prefirió consultar a la Sibila Tiburtina para ser aconsejado. La sacerdotisa le anunció la futura llegada de un niño que llegaría a ser el más grande de los dioses. Ante esas palabras, el cielo se rasgó y apareció la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos.


    SIBILA CUMASNA
    Miguel Ángel
    508 - 1512
    Ciudad del Vaticano, Palacios Vaticanos,
    Capilla Sixtina





    AUGUSTO Y LA SIBILA TIBURTINA
    Antoine Caron
    1575 - 1580
    París, Louvre

    sábado, 8 de marzo de 2014

    LA PITONISA - EL ORÁCULO DE DELFOS


    Los griegos designaban con el nombre de pitonisa a la sacerdotisa que daba a conocer los oráculos de Apolo en Delfos. Se llamaban también pitonisas a todas las adivinadoras y a todas las mujeres que se dedicaban a predecir lo futuro.

    EL ORÁCULO DE DELFOS

    El oráculo de Delfos, en el Santuario de Delfos, fue un lugar de consulta a los dioses en el templo sagrado dedicado principalmente al dios Apolo. Situado en Grecia, en la actual villa de Delfos, al pie del monte Parnaso, consagrado al propio dios y a las Musas, en medio de las montañas de la Fócida. Ésta era una antigua región del centro de Grecia atravesada por el gran macizo del monte Parnaso. En la Grecia clásica una parte de esta región, la que está situada al pie de dicho monte, tenía el topónimo de Pyto (o Pito), siendo sinónimo de Delfos.

    De las rocas de la montaña brotaban varios manantiales que formaban diferentes fuentes. Una de las más conocidas desde era la de Castalia, rodeada de un bosquecillo de laureles consagrados a Apolo. La leyenda contaba que en el Parnaso y cerca de esta fuente se reunían diversas divinidades, diosas menores del canto, la poesía, llamadas Musas junto con las ninfas de las fuentes, las llamadas náyades. En estas reuniones mientras Apolo tocaba su lira las divinidades cantaban.

    El oráculo de Delfos influyó de manera notable en la colonización de las costas de la Magna Grecia (las costas del sur de Italia y Sicilia). Además, llegó a ser el centro religioso del mundo helénico.

    El nombre de Pito para referirse a Delfos fue tomado de la famosa serpiente Pitón, que vivía en una cueva de estos parajes y a la que el dios Apolo dio muerte para apoderarse así de su sabiduría y ser él quien presidiera el oráculo. La mitología contaba que después de matar a la criatura, Apolo guardó sus cenizas en un sarcófago y fundó en su honor los juegos fúnebres conocidos como Juegos Píticos. Más tarde corrió la leyenda de que ese sarcófago se hallaba enterrado debajo de ónfalos, la piedra cuyo nombre significaba "obligo del mundo", en el templo de Apolo en Delfos.

    De este nombre derivó, pues, el de Pitia o Pitonisa, nombre que se le fue dando a las mujeres que interpretaban las respuestas de los dioses (es decir, los oráculos). Al templo de Apolo también se le llamaba Pitón, y al mismo Apolo en Delfos se le añadió el epíteto, siendo conocido como "Apolo Pitio".


    LA PITONISA

    La Pitonisa era elegida entre las doncellas de oscuro pero honrado nacimiento; no se le exigía instrucción alguna y bastaba que pudiese repetir lo que el dios le dictaba. Sólo profetizaba una vez al año, más concretamente hacia los comienzos de la primavera. Las consultas debían serle presentadas por escrito y selladas.

    Antes de dar la conveniente respuesta a cuantos iban a consultarla, ayunaba durante tres días consecutivos, se bañaba en las aguas inspiradoras de la fuente de Castalia (Castalia era una ninfa a la que Apolo amaba pero ella huyó zambulléndose en la fuente que había en Delfos al pie del monte Parnaso, que desde entonces se llamaba fuente de Castalia) y mascaba hojas de laurel.

    Después se sentaba sobre el santo trípode colocado sobre una cavidad de la que se desprendía un fuerte olor y un vapor embriagador. A medida que la emanación divina la envolvía, sus cabellos se erizaban, su mirada se tornaba feroz, su boca vomitaba espuma y un violento temblor se apoderaba de todo su cuerpo. Dominada por esta dolorosa crisis, luchaba contra los sacerdotes que la retenían sobre el trípode a viva fuerza; lanzaba estridentes gritos y sembraba el espanto en la asamblea.

    No pudiendo, al fin, resistir por más tiempo al dios que la subyugaba, profería a intervalos palabras mal articuladas que los ministros recogían con sumo cuidado, para arreglarlas a su manera y darles un ritmo, una tabazón y un sentido que no tenían al salir de la boca de la sacerdotisa. Al acabar de anunciar los oráculos, la Pitonisa era retirada del trípode y conducida a su casa, donde pasaba muchos días restableciéndose de sus fatigas, y aun, con frecuencia, a su entusiasmo convulsivo seguíase una muerte súbita.

    El oráculo habló primeramente en verso, pero a algunos viajeros maliciosos les pareció extraño que el dios de la poesía produjese versos tan desprovistos de toda belleza, por lo cual, desde entonces, la sacerdotisa habló en prosa.


    EGEO CONSULTANDO A LA PITIA
    Tondo de kílix ático de figuras rojas del
    Pintor Codros
    440 - 430 a.C.
    Berlín, Altes Museum

    viernes, 7 de marzo de 2014

    LOS ORÁCULOS


    Un oráculo eran las respuestas dadas por los dioses a los mortales, al ser preguntados. Se aplicaban por extensión también al lugar donde tales respuestas se obtenían y a la divinidad que era interrogada. Sin embargo, tendría una definición muy amplia: era la respuesta de una deidad por medio de sacerdotes, Pitia o Pitonisa griega y romana, la Sibila, interpretaciones físicas (por ejemplo, el tintineo de campanillas), interpretaciones de símbolos sobre piedras (como las Runas), interpretaciones de símbolos sobre cartas (como el Tarot) o de sacrificios de animales.

    Consultábanse los oráculos con motivo de las grandes empresas o por insignificantes asuntos domésticos.. Si se trataba de declarar la guerra, negocias la paz, librarse de una plaga, dictar leyes, fundar una nueva colonia, etc., siempre se consultaba a los oráculos. Si alguien pretendía emprender un viaje, tomar esposa, construir un palacio, saber si curaría una de sus enfermedades etc., recurría a cualquiera de las divinidades que tenían fama de predecir el futuro, gozando así de la más grande reputación:

    • En Dodona y en Libia se encontraban los oráculos de Júpiter o Zeus.
    • En Delfos, Claros y Delos los del dios Apolo.
    • En Epidauro estaba el del dios de la medicina y la curación, Esculapio o Ascelpio.
    • En Beocia estaba Trofonio.

    Cada oráculo tenía un modo particular de exponer la voluntad del cielo. En Delfos había una sacerdotisa llamada Pitonisa que cumplía esta función; en Dodona se hacía hablar a las palomas y a los robles. Júpiter-Ammón expresaba su voluntad claramente y sin rodeos. En ciertos lugares, se obtenía la respuesta del dios durante la noche y por medio de los sueños. En Claros el que consultaba no formulaba pregunta alguna, limitándose a dar su nombre por escrito y la respuesta satisfacía la pregunta que se quería proponer.

    Las decisiones de estos oráculos eran tenidas por infalibles, pero ordinariamente ofrecían doble sentido o nebulosa ambigüedad. Así cuando la Pitonisa aconsejó a Nerón "que desconfiase de los setenta y tres años", este último emperador de la dinastía julio-claudia entendió que su vida se prolongaría hasta esa avanzada edad sin pensar en su lugarteniente, Galba, que tenía esta edad y fue quien le arrebató el trono.

    Alejandro Magno Antes de realizar su expedición a Asia acudió a Delfos precisamente uno de los meses en que el oráculo no formulaba respuestas y en que la pitonisa no tenía derecho a subir sobre el trípode sagrado. Indignado por este obstáculo imprevisto arrancó a viva fuerza a la sacerdotisa de su celta y la llevó a rastras al santuario, cuando ella se apresuró a gritar: "¡Hijo mío, eres irresistible!", Alejandro no quiso ya escuchar otro oráculo y partió lleno de confianza a buscar la conquista de Asia.


    ALEJANDRO MAGNO PIDIENDO AUDIENCIA CON EL
    ORÁCULO DE JÚPITER-AMÓN
    1696