viernes, 28 de febrero de 2014

TEMIS


Temis era la personificación de la "ley de la naturaleza" más que la "autoridad humana". Era mencionada por Hesíodo entre los seis hermanos y las seis hermanas hijos de Urano y Gea. Entre los Titanes del mito primordial pocos fueron venerados en santuarios específicos en la época clásica.

Temis, la del "buen consejo", era la encarnación del orden divino, las leyes y las costumbres. Cuando se le hacía caso omiso, Némesis traía el justo y colérico castigo. Temis no era colérica: ella, "la de preciosas mejillas", fue la primera en ofrecer a Hera, la reina de los dioses junto a Zeus, una copa cuando volvió al Olimpo afligida por las amenazas de su marido. 

Temis presidía también la correcta relación entre hombres y mujeres, la base de la familia legítima y ordenada, y la familia era el pilar del dimos. Ejemplo de ello tenemos la denominación de themistopoloi para hacer alusión a los jueces, considerados literalmente "sirvientes de Temis". En el monte Olimpo se mantenía la base del orden; un ejemplo es como Hera se dirigía a ella como "Señora Temis".

Temis fue una de las deidades que estaban tras el oráculo que recibió de su madre Gea. Ella construyó el Oráculo de Delfos, siendo ella misma pitonisa. 

La equivalente romana de uno de los aspectos de la helénica Temis, como la personificación del derecho divino de la ley fue Iustitia o La Justicia. Sus orígenes estaban en las abstracciones civiles de la forma de pensar romana, más que en la mitología griega arcaica, por lo que intentar comparaciones no resultaría algo lógico. 

Representada como una mujer impasible, con los ojos vendados y llevando una balanza y una cornucopia. La imagen habitualmente esculpida a la entrada de los juzgados no era la de Temis, sino la de Iustitia, que era frecuentemente representada sobre un león para señalar que la justicia debía estar acompañada de la fuerza.


TEMIS DEL TEMPLO DE NÉMESIS
EN RAMNOTE (ÁTICA)
Cairestratos
300 a.C.



TEMIS Y ZEUS

Entre los titanes del mito primordial pocos fueron venerados en santuarios en la época clásica, y Temis era tan antigua que los seguidores de Zeus afirmaban que fue con él con quien tuvo a las divinidades del destino llamadas las Moiras (las Parcas en Roma): Átropos, Cloto y Láquesis.

Un fragmento de Píndaro, en cambio, contaba que las Moiras ya estuvieron presentes en las nupcias de la pareja y, que de hecho brotaron con Temis de los manantiales del Océano que circundaba el mundo. Además concibió a las Horas. Por un lado estaba la primera generación, conocidas también con otros nombres: Auxo, Carpo y Talo. Por otro estaba la segunda generación: Dice (llamada Astrea en la mitología romana, la constelación Virgo), Irene y Eunomia.

Representada como una mujer impasible, con los ojos vendados y llevando una balanza y una cornucopia. La imagen habitualmente esculpida a la entrada de los juzgados no era la de Temis, sino la de Iustitia, que era frecuentemente representada sobre un león para señalar que la justicia debía estar acompañada de la fuerza.

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