miércoles, 26 de febrero de 2014

REA - CIBELES


En la mitología griega, la titánide Rea (en griego antiguo Rea, "flujo [menstrual o del líquido amniótico]" o "facilidad [en el parto]") era hija de Urano y Gea, hermana y esposa de Cronos o Saturno, y madre con éste de Deméter, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus. 

Estaba fuertemente asociada a Cibeles, tanto que en obras de arte solía ser representada en un carro tirado por dos leones, y no siempre era posible distinguirlas. En la mitología romana, fue la Magna Mater deorum Idaea, porque la mayoría de los dioses de primer orden le debían el ser, entre otros Zeus. Figuraba entre los poetas con diversos nombres, y era llamada Dindima, Berecinta e Idea, en recuerdo de las tres montañas de Fringia donde era principalmente adorada. Finalmente, también era conocida con los nombres de Tellus (en latín "tierra") y Ops (en latín "socorro") porque ella regía la tierra y procuraba a los hombres protección, ayuda y riquezas.

Esta diosa solía representarse bajo el aspecto de una mujer robusta, rebosando lozanía. A veces, su corona de encina recordaba que los hombres en tiempos primitivos se alimentaron del fruto de este árbol; las torres que en ocasiones coronaban su cabeza indicaban las ciudades que estaban bajo su protección; la llave que ostentaba en su mano designaba los tesoros que el seno de la tierra ocultaba durante el invierno para manifestarse en el verano. Aparecía sentada sobre un carro tirado por feroces leones, o bien rodeada de bestias salvajes. La explicación yace en Hesíodo, pues según él fue nodriza de Dionisos. En la Antología Palatina se la mencionaba como nodriza de fieras y leones. Algunos artistas la han representado con los vestidos sembrados de flores. 

En Grecia el símbolo de la titánide era la luna. Sin embargo, en la romana su símbolo se conocía como el lunar. También tenía otros como el cisne, por se un anima delicado, y dos leones, supuestamente los que tiraban de su carro.


REA



REA Y CRONOS: SOBERANOS DE LOS DIOSES

Tras derrotar a Urano, su padre, Cronos volvió a encarcelar a los Hecatónquiros, los Gigantes y los Cíclopes en el Tártaro, y dejó al monstruo Campe de carcelera. Él y Rea ascendieron al trono como reyes de los dioses, dando comienzo a la Edad Dorada, pues los mortales de entonces no necesitaban ni leyes ni reglas porque todos hacían lo correcto.

Cronos fue el padre de varios hijos de Rea: Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón, pero se los tragó tan pronto como nacieron por miedo a perder el poder, pues Gea y Urano le habían revelado que estaba destinado a ser derrocado por su propio hijo, tal como él había destronado a su padre. Sin embargo cuando Zeus estaba a punto de nacer, Rea pidió consejo a sus padres para urdir un plan que lo salvase, y así Cronos tuviese el justo castigo a sus actos contra Urano y contra sus propios hijos. Rea se escondió en la isla de Creta donde dio a luz a Zeus, su último hijo. Después engañó a Cronos, dándole una piedra envuelta en pañales que éste tragó en seguida sin desconfiar. Entonces escondió a Zeus en una cueva del monte Ida en Creta. 

De acuerdo a diversas versiones de esta historia, Zeus fue criado:
  • Por Gea, "la Tierra".
  • Por una cabra llamada Amaltea, mientras una compañía de soldados llamados Curetes o Coribantes, o algunos dioses menores, bailaban, gritaban y daban palmadas para hacer ruido y que Cronos no oyese los llantos del niño.
  • Por una ninfa llamada Adamantea: puesto que Cronos gobernaba la tierra, los cielos y el mar, ella lo escondió colgándolo con una cuerda en un árbol, de forma que quedaba suspendido entre la tierra, el mar y el cielo, siendo invisible a su padre.
  • Por una ninfa llamada Cinosura. En agradecimiento, Zeus la subió entre las estrellas tras su muerte.
  • Por Melisa, quien lo alimentó con leche de cabra.

LA TITANOMAQUIA

Tras hacerse adulto, Zeus obligó a Cronos a devorar a sus otros hijos en orden inverso al que los había tragado: primero la piedra, que se la dejó a Pitón bajo las cañadas del Parnaso como señal a los hombres mortales, y después al resto. En algunas versiones, Metis le dio a Cronos un emético para obligarlo a vomitar los bebés, y en otras Zeus abrió el estómago de su padre.

Zeus liberó a los hermanos de Cronos, los Gigantes, los Hecatónquiros y los Cíclopes, de su mazmorra en el Tártaro matando a la guardiana Campe. En agradecimiento, los Cíclopes le dieron el trueno, el rayo y el relámpago, que habían sido previamente escondidos por Gea. En la Titanomaquia, Zeus y sus hermanos y hermanas junto con los liberados de las entrañas del inframundo derrocaron a Cronos y al resto de los Titanes, que fueron encarcelados en el húmedo, lúgubre, fío y neblinoso Tártaro, en lo más profundo de la tierra. Así, Zeus colocó allí a los Hecatónquiros y a los Cíclopes como los nuevos guardianes de sus puertas.


REA ENTREGA UNA PIEDRA A CRONOS



EL CULTO DE REA

Según Homero, Rea era la madre de los dioses, si bien no una madre universal como Cibeles, la Gran Madre frigia, con quien se la identificaría más tarde.

Su lugar original de culto estaba en Creta. Allí, cuenta la leyenda, salvó al recién nacido Zeus, su sexto hijo, de ser devorado por Cronos, al darle en su lugar una piedra y lo confió al cuidado de sus guardias, los coribantes. Estos guardias se convertirían más tarde en escoltas de Zeus y sacerdotes de Rea, celebrando grandes ceremonias en su honor.

Cuando Cronos fue arrojado del cielo, Rea lo siguió en su huida a Italia; allí secundó sus propósitos de practicar el bien y, como él, se atrajo el cariño de los pueblos del Lacio. También los poetas designaban a menudo con el nombre de siglo de Rea, los tiempos felices de la edad de oro.

Sus sacerdotes, llamados curetas, coribantes, dactilos y galos, celebraban sus fiestas con danzas que ejecutaban a los sones del tambor y los címbalos, dando a sus cuerpos movimientos convulsivos, golpeando sus escudos con las espadas y aumentando este ruido con gritos y lamentos, en memoria de la desventura de Atis, su patrón. Atris era un pastor frigio al que Rea dispensaba especial benevolencia, confiándole la custodia de su culto con la condición de que jamás se casaría. Atis olvidó su juramento y tomó por esposa a Sangaride. Rea le castigó por perjuro haciendo perecer esta ninfa y, poco satisfecha aun con esta primera venganza, infundió al culpable un frenesí que le revolvía contra sí mismo, se destrozaba el cuerpo y en un acceso de furor iba a poner fin a sus días cuando la diosa, conmovida ante el espectáculo de sus dolores, le metamorfoseó en pino, árbol a que, desde entonces, se mostró muy aficionada y que a ella fue consagrado.

En tiempos históricos la semejanza de Rea y la Gran Madre asiática, Cibeles Frigia, era tan evidente que los griegos resolvieron el asunto considerando a esta última como su única Rea, que había abandonado su hogar original en Creta y huido a las tierras inexploradas de Asia Menor para escapar de la persecución de Cronos. También hubo una versión opuesta, y es probablemente cierto que los contactos culturales con el continente trajesen a Creta el culto de la Gran Madre asiática, quien se convertiría en la Rea cretense.

Los frigios habían instituido en honor de Cibeles los juegos públicos llamaos megalesios, que fueron introducidos en Roma durante la Segunda Guerra Púnica (218 - 201 a.C.). Los magistrados asistían a ellos vestidos de púrpura, las damas danzaban ante el altar de la diosa, y los esclavos se veían privados de presentarse allí bajo pena de muerte.


CIBELES
Mármol romano
50 d.C.
Los Ángeles, Getty Museum


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