martes, 11 de febrero de 2014

LA ENEIDA DE VIRGILIO


La Eneida era una epopeya latina escrita por el autor Virgilio en el siglo I a.C. por encargo del emperador Augusto con la finalidad de glorificar el imperio romano mediante la atribución de un origen mítico. Virgilio elaboró una reescritura, más que una continuación, de los poemas homéricos tomando como inicio la famosa Guerra de Troya y su destrucción. A su vez presentaría la fundación de Roma a la manera de los mitos griegos.

Virgilio trabajó en esta obra desde el año 29 a.C. hasta el fin de sus días en el 19 a.C. Se suele considerar que Virgilio, en su lecho de muerte, encargó quemar la Eneida, fuera porque desease desvincularse de la propaganda política del princeps romano o fuera porque no considerase que su obra hubiese alcanzado la perfección buscada por él como poeta.

Al ser una obra latina, los nombres y conceptos utilizados no serían griegos sino romanos, como por ejemplo los nombres de los dioses (Juno, Júpiter, Venus etc.).


COMPARACIONES CON OTROS MITOS Y OBRAS

Se dice que, más aún que una imitación de las obras de Homero, Virgilio se planteó una suerte de competición con el autor de la Ilíada y la Odisea. Así, frente a los 14 canto de que se compone cada una de las epopeyas homéricas, la Eneida se componía solamente de 12. Se podrían encontrar paralelismos, con sus correspondientes oposiciones, entre las dos obras griegas y esta otra latina:
  • El regreso o nostos, más propio de la Odisea y de la primera mitad de la Eneida. En la obra latina, el regreso no es el de un héroe a su hogar, sino el de parte de un pueblo a uno de los lugares de origen de la estirpe de alguno o de algunos de sus héroes, lugar determinado por elección divina y que los héroes habrán de averiguar. En la cronología mítica, el viaje del Eneas literario coincidiría en el tiempo con los nostoi griegos. Como en la Odisea, en la Eneida hay una deidad que se opone a que el héroe llegue a su destino: Poseidón en el poema griego y Juno en el latino. Por otro lado otras deidades se alían con ella y, por último habría otras que ayudan al héroe (algunas, teniéndolo como su protegido), cambios de alianzas y deidades que no toman un partido.
  • La justificación de la guerra entre dos pueblos con motivos míticos y de amores y desamores. En la Ilíada, y en general en el llamado Ciclo Troyano, se presenta como causa humana de la guerra inmediata, contemporánea o reciente el despecho de Menelao por el abandono de que es objeto por parte de Helena, aunque éste habrá de explicarse por asuntos de los dioses. En el poema de Virgilio se presenta como causa humana de futuras guerras el despecho de Dido por el abandono de Eneas. Además, también tendrá que explicarse tal abandono por intrigas divinas.
  • La Eneida se compara también con las Argonáuticas de Apolonio, y es fácil que el poeta romano tuviera presente la traducción latina de Varrón. También en este caso, hay similitudes y diferencias entre una obra y otra en varios aspectos, empezando por los amores de Dido y Eneas y los de Jasón y Medea. Los modelos latinos más importantes de los que se valió Virgilio para la composición de la Eneida y para el contraste con ellos son la Guerra Púnica (Poenicum Bellum) de Nevio y, sobre todo, los Anales (Annales) de Ennio, el gran clásico de la épica romana de ese tiempo. En varios pasajes de la Eneida se citaban otros del poema de Ennio, a veces literalmente.


LA ENEIDA DE VIRGILIO: RESUMEN GENERAL


Eneas, príncipe de Dardania huía de Troya tras haber sido quemada por el ejército griego. Entre su gente, iba con él su padre Anquises y su hijo Ascanio. Craúsa murió durante la toma de la ciudad, y el fantasma del difunto príncipe Héctor le decía a Eneas que no virtiese amargas lágrimas por la esposa perdida, ya que el destino le había asignado otra de sangre real.

Juno (la Hera griega), esposa de Júpiter (Zeus griego), rencorosa todavía con toda la estripe troyana, trataba de desviar por todos los medios a la flota de supervivientes de su destino, Italia.

Las peregrinaciones de Eneas duraron así siete años hasta que, llegado el último, es acogido en el reino emergente de Cartago, gobernado por Dido -llamada también Elisa de Tiro-. Por un ardid de Venus y Cupido, Dido se enamoró perdidamente de Eneas y, tras la partida de éste por orden de Júpiter, se quitaba la vida maldiciendo antes a toda estirpe venidera de Eneas y clamando por el surgimiento de un héroe vengador: de esta manera, se creaba el cuadro que justificaba la eterna enemistad entre los dos pueblos hermanos, Roma y Cartago, que al final conduciría a las célebres Guerras Púnicas.

De camino a Italia, a Eneas se le aparecía el alma de su padre Anquises pidiéndole que vaya a verlo al Hades. Eneas cedía y, acompañado de la Sibila de Cumas, recorría los reinos de Plutón y Anquises le muestra toda la gloria y la pompa de su futura estirpe: los romanos.

Llegados por fin los troyanos a Italia, el rey Latino los recibía pacíficamente, y, recordando que una antigua profecía debía que su hija Lavinia se casaría con un extranjero, decidía aliarse con Eneas y darle a la princesa por esposa.

Pero trastornado por las Furias, Turno, rey de los rútulos y primo y pretendiente de Lavinia, declararía la guerra a Eneas. Los dos ejércitos adquirieron aliados y se enfrentaron fieramente, ayudados los troyanos por Venus y los rútulos por Juno sin que Júpiter interviniese. Se producirían muertes en ambos bandos y, finalmente, Eneas mataría a su enemigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario