sábado, 22 de febrero de 2014

HÉROE


En la folclore y mitología, un héroe o heroína en femenino, era un personaje eminente que encarnaba la quinta esencia de los rasgos claves valorados en su cultura originaria. Comúnmente, el héroe poseía habilidades sobrehumanas o rasgos de personalidad idealizados que le permitían llevar a cabo extraordinaras hazañas que resultarían beneficiosas por las que sería reconocido perpetuamente.

Los héroes de las culturas mitológicas griega y romana se acercaban, en muchas ocasiones, al estatus de dioses. La palabra héroe procede del griego antiguo, describiendo al héroe cultural que aparecía en esa mitología. 

Los héroes griegos eran personajes mitológicos, fundadores epónimos de diversas ciudades y territorios griegos. Sin embargo, éstos no siempre solían ser modelos ideales de conducta o poseían virtudes heroicas; muchos eran semidioses, hijos de mortales y dioses. La época de estos personajes en la que se sitúan las historias de los mitos griegos se conocía como Edad Heroica, que terminaba poco después de la legendaria Guerra de Troya, cuando los célebres combatientes volvieron a sus hogares o incluso marcharon al lejano exilio.

El héroe clásico vivía en circunstancias inusuales. Por ejemplo, la situación de su nacimiento era muchas veces una constante en los relatos: un hombre poderoso intentaría matarlo al nacer por miedo a perder todo cuanto controla, era raptado y criado por padres adoptivos en un país lejano. Rutinariamente estos personajes encontraban una misteriosa muerte; a menudo se contaba que fallecían en la cima de una colina; otras veces, su cuerpo no era enterrado; en otras ocasiones no dejarían sucesión alguna; y tendría uno o más sepulcros sagrados.

En la mayoría de las religiones indígenas europeas aparecían héroes en alguna de sus formas. Los héroes germánicos, helénicos y romanos, junto con sus atributos y formas de adoración, fueron ampliamente absorbidos por las confesiones ortodoxa y católica del cristianismo, constituyendo la base de la actual culto a los Santos.


HÉROES DE LA GUERRA DE TROYA
De izquierda a derecha: Menelao, rey de Esparta; Paris,
príncipe de Troya; Diomedes, rey de Argos; Odiseo, rey 
de Ítaca; Néstor, rey de Pilos; Aquiles, el protagonista griego
y Agamenón, rey de Micenas.


CULTO HEROICO GRIEGO

DEFINICIÓN DEL CULTO HEROICO EN 
LA GRECIA ANTIGUA

El culto heroico era una de las características más peculiares de la antigua religión griega. En griego homérico, heros (cognado con el latín vir) significaba simplemente "hombre aristrocrático". Sin embargo, para el periodo histórico la palabra había pasado a significar específicamente un hombre muerto, adorado en su tumba por su fama en vida o su forma inusual de morir, otorgándole así poder sobre los vivos.

El culto griego a los héroes era diferente a la veneración ancestral. Solían ser un asunto más cívico que puramente familiar, y en muchos casos ninguno de los seguidores eran descendientes del héroe. Por otra parte, también era distinto al culto romano a los emperadores muertos, ya que no se creía que el héroe había ascendido al Olimpo o se había convertido en una deidad: estaba bajo tierra, siendo su poder puramente local. Por este mismo motivo, su culto era ctónico por naturaleza y sus rituales eran muy similares a los de Hécate y Perséfone que a los de dioses celestes como Zeus o Apolo.

Las únicas dos excepciones fueron Heracles y Ascelpio, quienes podían ser adorados como dioses tanto como héroes.

En el culto, los héroes se comportaban de una forma bastante diferente a como lo hacían en la mitología. Podían aparecer como hombres o como serpientes indistintamente, y rara vez lo hacían salvo que se enfadasen. Un dicho pitagórico advertía que no debía de comerse la comida que había caído al suelo porque "pertenece a los héroes". En una obra fragmentaria de Aristófanes, un coro de héroes anónimos se describía como remitentes de piojos, fiebres y forúnculos.


TIPOS DE CULTO HEROICO

Esta veneración se ofrecía predominantemente a hombres, aunque también a mujeres e incluso niños. Se rendía culto a todo tipo de personajes, siendo algunos de ellos los siguientes:
  • Hombres famosos del pasado mítico: héroes en el sentido moderno de la palabra, como Edipo en Atenas o Pélope en Olimpia.
  • Fundadores de ciudades, como Bato de Cirene.

La mayoría de las veces estaban involucradas las muertes violentas e inesperadas, como en los siguientes casos:
  • Los muertos en batallas, que solía ser algo más colectivo que individual, de forma que no desbaratar el delicado equilibro de las polis griegas, como en el caso de los muertos de la batalla de Maratón.
  • Los muertos por rayos, como en varios casos de la Magna Grecia.
  • Los que desaparecían en el interior de la tierra, como Edipo y Anfiarao.

El culto heroico podía tener la mayor importancia en los asuntos políticos de una ciudad. Cuando Clístenes dividió a los atenienses en nuevos demos (unidades administrativas) para votar, consultó al oráculo de Delfos en honor a qué héroes debía bautizar cada división. 

Según Heródoto, los espartanos atribuían su conquista de Arcadia a su robo de los huesos de Orestes de la ciudad de Tegea.

En la mitología, los héroes solían tener estrechas relaciones -aunque bastante conflictivas- con las divinidades. Por esto, el nombre de Heracles significaba "gloria de Hera", a pesar de que toda su vida fue atormentado por la reina del Olimpo. Esto era más cierto incluso en sus apariciones en el culto. 

Quizá el ejemplo más llamativo sea el del rey ateniense Erecteo, a quien Poseidón mató por preferir a Atenea como diosa patrona de la ciudad. Cuando los atenienses adoraban a Erecteo en la mítica Acrópolis, lo invocaban como Poseidón Erecteo.


CULTO A EDIPO
Ánfora pseudo-panatenaica Lucania
380 - 370 a.C.
París, Louvre

No hay comentarios:

Publicar un comentario