viernes, 24 de enero de 2014

TELÉMACO - LA ODISEA - TELEMAQUIA (CANTOS I - IV)



En la obra que consta de 24 cantos, la Telemaquia transcurre durante los cuatro primeros, describiendo la situación de Ítaca con la ausencia de su rey, el sufrimiento de la familia real, Telémaco, hijo de Odiseo, y Penélope, mujer del ingenioso héroe. La bella reina recibía la incesante presión de los pretendientes asentados en el palacio durante los diez largos años que duró la guerra. Al llegar a una edad adulta, el joven príncipe emprendió un viaje en busca de su padre.

  • CANTO I. EL CONCILIO DE LOS DIOSES Y LA EXHORTACIÓN DE ATENEA A TELÉMACO.
 Homero empezaba la Odisea invocando a una Musa para que contase lo que le sucedió a Odiseo después de la destrucción de Troya. En una asamblea de los dioses griegos, Atenea abogó por la vuelta del héroe a su hogar, su protegido durante la campaña militar aquea durante diez largos años. Sin embargo, por desviarse del camino y entretenerse en diferentes espacios geográficos, Odiseo llevaba unos cuantos años en la isla de la ninfa Calipso. La mismísima Atenea, tomando la figura del rey de los Taifos, Mentes, aconsejó al hijo de su protegido, Telémaco, que viajase en busca de noticias de su padre, forzando su partida. 

Así pues, la Telemaquia llegaba a su fin con este drama de suspense. Normalmente en los viajes de los héroes recibían ayuda de un mentor. En la Odisea, Atenea sirvió de guía tanto a Telémaco como a Odiseo.


MINERVA ENVIADA A TELÉMACO
John Falxman


  • CANTO II. TELÉMACO REÚNE EN ASAMBLEA AL PUEBLO DE ÍTACA.
El palacio de Odiseo se econtraba invadido por decenas de pretendientes que, creyendo que el rey ha muerto, buscaban la mano de su esposa Penélope. Pero gracias a la ayuda de la diosa de la sabiduría, Atenea, apareció en forma de Mentor para guiar a la familia real. Así pues, Telémaco convocó una asamblea en el ágora para expulsar a los soberbios pretendientes de su hogar. Finalmente, Telémaco consiguió una nave y emprendió un viaje hacia Pilos en busca de noticias sobre su padre.

  • CANTO III. EL VIAJE A PILOS.
La siguiente mañana, Telémaco y Atenea, quien continuaba bajo la figura de Mentor, llegaron a Pilos. Allí, invitados por su rey, Néstor, participaron en una hecatombe (un sacrificio multitudinario de bueyes) dedicada para Poseidón. El rey les relató el regreso de otros héroes sobrevivientes desde Troya y la muerte del rey de Micenas, Agamenón. Sin embargo, la esperanza de Telémaco se apaga pues Néstor no tenía ninguna información específica de Odiseo.

Así pues, Néstor sugirió al príncipe de Ítaca que partiese a Esparta para hablar con su rey, Menelao, quien acababa de regresar de su largo regreso. A su vez, Atenea pidió a Néstor que uno de sus hijos acompañase al joven Telémaco a Esparta y desapareció milagrosamente. Impresionado por que un joven estuviese escoltado por una diosa olímpica, Néstor ordenó el sacrificio de una vaca en honor a ella y arregló que su hijo Pisístrato acompañase a Telémaco.


TELÉMACO Y NÉSTOR
Henry Howard


  • CANTO IV. EL VIAJE A ESPARTA.
Continuó el príncipe su viaje hasta Esparta, donde fue recibido por los soberanos de la ciudad, Menelao y Helena. Antes de la información sobre el rey de Ítaca, Menelao le contó su propia desviación en Egipto al regresar de la Guerra de Troya, durante la cual se enteró de que Odiseo estaba vivo. A través del relato de Menelao el joven Telémaco supo acerca de la desdichada suerte que había corrido Odiseo, encontrándose éste en una isla retenido por Calipso. Mientras tanto, los pretendientes, sabiendo del viaje del joven, prepararon una emboscada para tenderle a su regreso.

Estos cuentos de valentía y astucia educaron aún más a Telémaco sobre su padre, sirviendo como ejemplo futuro de heroísmo a los que debería aspirar. La historia de Orestes se relata nuevamente para inspirar al príncipe de Ítaca a tomar acciones contra los pretendientes. Telémaco tomó sus propios pasos para la hombría cuando abandonó Esparta. Menelao, dispuesto a cumplir los presentes requeridos por Telémaco para abandonar Esparta, le dió un cuenco de vino hecho por el dios de la industria Hefesto (Vulcano en Roma). Telémaco empezó entonces su viaje de regreso a su hogar.

Pero en Ítaca los pretendientes de su madre planearon una emboscada para Telémaco y acabar con su vida antes de que alcanzase plena madurez y pueda causarles problemas: en el Libro II, Telémaco es considerado un niño que no representaba amenaza alguna; para el final del Libro IV su creciente hombría se convierte en un gran peligro. 


REGRESO DE TELÉMACO A ÍTACA Y
ENCUENTRO CON PENÉLOPE
Antonio Canova
1787 - 1790
Milán, Palazzo Anguissola y Palazzo Bretani,
Gallerie di Piazza Scala

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