viernes, 31 de enero de 2014

POLIFEMO - ODISEO EN LA GRUTA DE POLIFEMO


Polifemo era el más famoso de los cíclopes de la mitología griega, hijo del dios de los mares, Poseidón, y la ninfa Toosa. Se le suele representar como un gigante barbudo con un sólo ojo en la frente y orejas puntiagudas de un sátiro.


POLIFEMO EN LA ODISEA: ODISEO EN LA GRUTA
DE POLIFEMO

En el Canto IX de la Odisea de Homero, una partida de reconocimiento encabezada por Odiseo, un héroe de la Guerra de Troya, llegó hasta la isla de los Cíclopes.

Él y algunos de sus tripulantes entraron en una cueva llena de provisiones: en ella empezaron a darse un banquete con la comida que había. Pero cuando el gigante Polifemo regresó a casa con sus rebaños la entrada quedó bloqueada mediante una gran piedra. El cíclope, burlándose de la costumbre de hospitalidad que el rey de Ítaca reclamaba se comió dos hombres. Pero Odiseo debía mostrar su valentía e ingenio, por lo que creó un plan para escapar.

Para hacer que Polifemo se confiase, Odiseo le dio un barril lleno de vino muy fuerte sin aguar. A su vez, cuando el cíclope preguntó el nombre de Odiseo, éste lo engaño con una estratagema: le dijo que se llamaba outis, un nombre que se podría traducir como "ningún hombre" o "nadie". Cuando el gigante, borracho, cayó dormido, Odiseo y sus hombres tomaron una lanza fraguada y la clavaron en el único ojo del gigante. Éste comenzó a gritar de dolor y a pedir auxilio a los demás cíclopes diciendo que "nadie" le había herido: por ende, los demás cíclopes que acudieron en su ayuda entendieron que Polifemo se había vuelto loco, llegando a la conclusión de que había sido maldito por un dios y, por tanto, no intervinieron.

Por la mañana el plan de escape había comenzado: Odiseo hizo que sus hombres se atasen al vientre de las ovejas de Polifemo, cosa que él no dudó en hacer. Cuando el cíclope ciego llevó las ovejas a pastar, palpó sus lomos para asegurarse de que los hombres no las montaban, pues al estar ciego no podía verlos. Pero al no palpar los vientres, los griegos consiguieron huir.

Cuando ya se encontraban fuera del alcance del gigante consiguieron volver a sus navegaciones. Mientras se alejaban por mar, Odiseo exclamó a Polifemo: "¡No te hirió nadie, sino Odiseo!".

Desafortunadamente, Odiseo no sabía que Polifemo era hijo de Poseidón. El gigante lanzó entonces una maldición sobre Odiseo, junto con una pesada roca que cayó tras el barco; debido a esto, Poseidón causó una gran cantidad de problemas a Odiseo durante el resto de su viaje, aprovechando que el héroe viajaba siempre por mar.


ULISES EN LA CUEVA DE POLIFEMO
Jacob Jordaens
Primera mitad del s. XVII
Moscú, Museo Pushkin



ULISES CIEGA A POLIFEMO
Pellegrino Tibaldi
1554
Bolonia, Palazzo Poggi



ODISEO ESCAPA DE LA CUEVA DE POLIFEMO
AFERRÁNDOSE A LA LANA DE UN CARNERO
Pelike
500 a.C.
Atenas, Museo Arqueológico de Cerámica

jueves, 30 de enero de 2014

LOS LOTÓFAGOS


Los lotófagos eran un pueblo del nordeste de África, llamados así porque eran considerados "los que comen loto". La planta dominante de la isla era el loto, y los habitantes del lugar se alimentaban con su fruto. 

Durante el regreso de Troya, las naves de Odiseo y sus hombres fueron desviadas por el viento, llevándolas hasta la tierra de los lotófagos. Éstos ofrecieron la planta a algunos de los recién llegados, que se aficionaron a él como si de una droga se tratase, olvidándose de su patria.

Se cree que ese loto podía ser el llamado "trigo de Zeus" (Diospyros lotus). Según la tradición, este alimento provocaba la pérdida de memoria. Además de la citada, se han propuesto diversas especies, basándose en parte en lo que Heródoto contaba sobre los lotófagos en el cuarto libreo de sus Historias:

177

La parte marítima de dichos Gindanes es
habitada por los lotófagos, hombres que se
alimentan sólo con el fruto del loto, fruto que
es del tamaño de los granos del lentisco,
pero en lo dulce del gusto parecido
al dátil de la palma: de él sacan su vino los 
lotófagos.

178

Por las orillas del mar siguen a los lotófagos 
los Maclíes, que comen también el loto, si 
bien no hacen tanto uso de él como los
primeros. Extiéndense hasta el Tritón, que
es un gran río que desagua en la gran laguna 
Tritónida, donde hay una isla llamada Fla, la
cual dicen que los lacedemonios, según 
un oráculo deben ir a poblar.

Finalmente, Odiseo consiguió que los nuevos comedores de loto regresasen a sus naves para proseguir con su finalidad de llegar a Ítaca.


ODISEO EN LA ISLA DE LOS COMEDORES
DE LOTO
s. XVIII
Grabado francés, autor desconocido

miércoles, 29 de enero de 2014

LOS CICONES


Según la Odisea, los Cicones era una tribu que se encontraba en Tracia, más concretamente entre el río Axio y el Hebro, río que limitaba con el territorio de los tracios petos.

La ciudad de Islamro debía estar situada cerca del monte del mismo nombre, en la costa meridional tracia, a unos 25 km al oeste de la ciudad de Zona. Luego llegó a llamarse Ismara, donde había un lago denominado Ismáride, también conocido como Corriente de Odiseo.

En la Odisea, en el Canto IX, Odiseo le narró al rey Alcínoo que tras finalizar la legendaria guerra de Troya con la victoria de los aqueos, atacó por sorpresa Ismaro, ciudad de los Cicones para conseguir alguna riqueza más. Pero la razón principal era que, como se dice en la Ilíada, eran uno de los pueblos aliados de Troya: Odiseo y sus hombres mataron a aquellos que se cruzaron en su camino mientras quemaban sus ciudades y capturaban a sus mujeres. Marón, sacerdote de Apolo en la ciudad ciconia fue protegido, así como su familia, por Odiseo del saqueo. Marón le regaló un vino dulce muy fuerte, muy útil para próximas dificultades que debería de superar el héroe griego.

Sin embargo, más tarde, a causa de un despiste por detenerse más de lo debido disfrutando del botín de guerra, llegaron refuerzos de la tribu que atacaron a los invasores griegos, matando a muchos de ellos.

Ésto forzó a Odiseo y a los demás supervivientes a huir en sus barcos, ahora con sus tripulaciones un tanto reducidas. Después de que escapasen, transcurrieron nueve días con un intenso temporal.


UBICACIÓN APROXIMADA DE LOS CICONES 
(KIKONES)

martes, 28 de enero de 2014

NAUSICA O NAUSÍCAA - ODISEO EN EL PAÍS DE LOS FEACIOS


Nausica o Nausícaa es un personaje de la Odisea. Era hija de Alcínoo, rey de los feacios, y de su esposa, la reina Arete.

Contemporáneamente a la Guerra de Troya, Alcínoo reinaba en el país de los feacios, ricos habitantes de Córcira, hoy Corfú. Los feacios eran un mítico pueblo de la isla de Esqueria, parte esencial en la Odisea al ser el acogedor de Odiseo poco antes de su regreso a Ítaca. 

El palacio del rey era magnífico; sus deliciosos jardines producían en todo tiempo las flores más bellas y las más sabrosas frutas. Su familia parecía reproducir el cuadro de la inocencia y las costumbres antiguas: sus hijos no tenían más servidores que ellos mismos; su esposa, la reina, daba ejemplo de trabajo y economía. Su hija, la amable y pudorosa princesa Nausica, compartía con su madre los cuidados del hogar y atendía a los más insignificantes pormenores; hilaba, tejía la lana, limpiaba su ropa y la de sus hermanos. Atenea, la diosa de las artes, velaba sobre ella y la dirigía en todos sus actos y pasos. La diosa también protegía al prudente Odiseo, errante por los mares y juguete de su suerte.

Al abandonar Odiseo la isla de Ogigia creía ya acabadas sus desgracias cando un nuevo vendaval derribando su nave le amenazó con una muerte inevitable; pero en el momento en que parecía que el abismo iba a tragárselo, se ofreció ante sus ojos una tabla de salvación. Tras una lucha de tres días y tres noches contra el furor de las olas consiguió, al fin, llegar a las playas de los feacios, para él completamente desconocidas y donde sus ojos mortecinos no descubrieron ni casas ni habitantes. Agotado por tantas congojas, se arrastró como pudo desde la desierta costa hasta un bosque un poco lejano y cayó en profundo sueño.

Junto a este lugar corría un río de limpias aguas, al cual solía acudir Nausica para lavar su ropa. Aquel día, conducida por Atenea, fue allí con sus compañeras a lavar sus telas preciosas y los vestidos de sus hermanos. Mientras secaban al sol algunas prendas, Nausica, en tanto que declinaba el día, se entregaba con sus amigas a juegos inocentes propios de su edad. Sus expansiones, sus alegres danzas y sus risas despertaron a Odiseo, pálido, deshecho y apenas vestido, con todos sus miembros tullidos, como un náufrago que ha visto de cerca todos los horrores de la muerte.

Levantándose sobrecogido de temor, pues ignoraba si la tierra donde se encontraba refugiado era una guarida de antropófagos. La voz de las doncellas le tranquilizó y el héroe cobró ánimos: miró a través de la espesura para afirmarse en su esperanza. ¿Pero cómo le sería posible aparecer ante las jóvenes en el estado en el que se encontraba? Cubrió su cuerpo con hojas y follaje y, al fin, se decidió a salir de su escondite. Odiseo se acercaba; las jóvenes feacias, espantadas a la vista de un extranjero, lanzaron un grito y huyeron rápidamente menos la princesa Nausica, a cuyos pies se prosternó el desventurado implorando ayuda y asistencia, pidiéndole, ante todo, un vestido que le permitiese presentarse decentemente.

Nausica, movida por la compasión, llamó a sus amigas, las instó a que acudiesen a prestar socorro al extranjero y les dijo: "Zeus es el que nos envía a los pobres y mendigos; dadle de comer y llevadle a la orilla del mar en un sitio retirado y al abrigo de los vientos para que pueda bañarse. Dejad a su lado este vaso de esencia y los vestidos que necesite". 

Atenea se dirigió a intervenir en el aseo del rey de Ítaca. Cuando éste se presentó de nuevo ante Nausica, no era ya el mismo hombre de antes. El agotado y lívido náufrago, se había tornado un héroe, cuya vitalidad y noble porte delataba al jefe y caudillo habitual, causando en la bella princesa tal impresión que no pudo menos que decir a la más íntima de sus confidentes: "¡quieran los dioses que el esposo que mi padre me destina se parezca a este extranjero!".

Odiseo llegó al palacio y al divisar a Alcinoo y su mujer se postró y, en esta humilde actitud, esperó su decisión. Alcinoo lleno de benevolencia lo levantó y le hizo sentarse. Sus criados prepararon la mesa llenándola de exquisitos manjares.  La tarde se pasó en diversiones, música y afectuosas conversaciones. El rey de los feacios coronó tan buena acogida prometiendo a su huésped poner a su disposición desde la mañana siguiente el mejor de sus navíos para que pudiese marchar a Ítaca. 

Odiseo correspondió a tales obsequios haciéndoles una minuciosa exposición de sus aventuras y desgracias. El esposo de Penélope inspiró a todos los que lo escuchaban el más vivo interés y el afecto más sincero. El bajel estaba aprestado ya, y Odiseo embarcó colmado de regalos. Nausica le dispensó con toda ingenuidad una emocionante despedida y sus ojos siguieron por mucho tiempo el rastro que dejaba el navío sobre las aguas.


ULISES Y NAUSICA
Lucas van Uden
1635
Country Durham, The Bowes Museum




NAUSICA CONDUCE A ULISES AL PALACIO 
DEL REY ALCÍNOO
John Flacman
1810



ODISEO EN LA CORTE DE ALCÍNOO
Francesco Hayez
1814 - 1815
Capodimonte, Galleria Nazionale

lunes, 27 de enero de 2014

LEUCÓTEA - LEUCÓTEA SALVA A ODISEO


Leucótea era uno de los aspectos bajo los que se conocía a una antigua diosa del mar. Las fuentes mitológicas coinciden en que fue una ninfa transformada.

En la variante más familiar, Ino, la hermana de Sémele y esposa del rey Atamante, se convirtió en diosa después de que Hera a volviese loca como castigo por cuidar al recién nacido Dionisos. Ino saltó al mar con su hijo Melicertes en sus brazos. Por pena, aseguraban, los dioses olímpicos hicieron a ambos dioses del mar: transformaron a Melicertes en Palemón, patrón de los Juegos Ístmicos, y a Ino en Leucótea.

En una versión situada en la isla de Rodas es posible detectar un nivel mítico mucho más antiguo. Allí, la mujer que se arrojaba al mar se convertía en Leucótea era Halia, una ninfa local y una de los telquines originarios de la isla que sucumbió a Poseidón, criado en la isla. Halia tuvo con él a Rodo y seis hijos. Afrodita, en cambio, hizo que éstos enloqueciesen y violasen a su madre como venganza por una impía afrenta, por lo que fueron confinados bajo tierra pos Poseidón. De esta forma los rodios seguían su ascendencia mítica hasta Rodo.



LEUCÓTEA
Jean-Jules Allasseur
1862 
París, Louvre



LEUCÓTEA EN LA ODISEA

Homero relató que Leucótea salvó la vida de Odiseo después de que Calipso le dejase regresar a su casa y le ofreciese para ello una endeble balsa. Poseidón, al ver la embarcación, la hizo añicos con la palma de su mano, sumergiéndose el héroe hasta el fondo del mar por el peso de las ricas ropas que llevaba.

Pero su gran fortaleza física le permitió desembrazarse del lastre y salir a la superficie antes de morir ahogado. Allí le esperaba Leucótea, convertida en gaviota, en alcatraz o en mergo para despistar al dios del mar. Entregó al héroe un velo mágico que, atado a su cintura, lo libraría de ahogarse si volvía a sumergirse. Odiseo le obedeció y, en lugar de aferrarse a los restos de la embarcación, se alejó nadando del lugar: así pues, Poseidón no pudo localizarlo. Con la ayuda de Atenea, quien amansó los vientos, el héroe logró nadar hasta la isla de los feacios, donde pudo descansar tras dos días de agotadora travesía.


LEUCOTEA SALVA A ODISEO
John Falxman


EL CULTO DE LEUCÓTEA

Leucótea tenía sus altares junto a los de Poseidón, siendo el principal el que se encontraba en Corinto. Tenía un santuario en Laconia, donde contestaba las preguntas de la gente sobre sus sueños, siendo ésta su forma de oráculo. Puede ser compara con la etrusca Losna.

Los romanos la adoraban con el nombre de Matuta, y acudían al templo que tenía dedicado en la ciudad de Roma para rogar por los hijos de sus parientes, nunca por los propios, pues Leucótea fue violada y humillada por sus hijos antes de ser inmortal. La entrada del templo estaba reservada a las matronas romanas, prohibiéndosele a las esclavas bajo pena de muerte.

domingo, 26 de enero de 2014

CALIPSO - ODISEO EN OGIGIA


Calipso era, según la Odisea de Homero, una de las hijas del famoso titán Atlas, que reinaba en la hermosa isla de Ogigia. 

Hesíodo mencionó a Calipso como una de las Oceánides, hijas de Tetis y Océano. Por otro lado, Pseudo-Apolodoro llamaba Calipso a una de las Nereidas hijas de Nereo y Doris. Sin embargo, según Homero era una ninfa hija de Atlas.

En la Titanomaquia, cuando los Titanes perdieron la guerra contra los dioses, los Olímpicos castigaron a Calipso, por ser hija de Atlas, enviándola a Ogigia. Se dice que cada milenio los dioses le mandaban un héroe para que se enamorase pero que, luego, el destino, la obligaría a dejarlo marchar.

Como ocurre con otros lugares citados en la Odisea, la localización de la isla de Ogigia no se conoce con certeza. El geografo Estrabón pensaba, al igual que Plutarco, que se encontraba en algún punto del Atlántico.


CALIPSO EN LA ODISEA

Cuando Odiseo, que se hallaba a la deriva tras naufragar su barco llegó hasta Ogigia. Calipso lo hospedó en su cueva, y lo agasajó con manjares exquisitos, bebida y su propio lecho. Lo retuvo durante siete largos años, y tuvo de él cuatro hijos: Nausítoo, Nausínoo, Latino y Telégono.

Calipso intentó que Odiseo olvidase su vida anterior ofreciéndole la inmortalidad y la juventud eterna a cambio de que se quedase con ella en sus dominios. Pero el héroe se cansó pronto de sus agasajos y empezó a añorar a su reina Penélope.

Presenciando esta situación, Atenea, protectora del héroe, intervino y pidió a su padre, Zeus, que mandase a Calipso que dejase marchar a Odiseo. Así pues, el padre de los dioses envió al mensajero divino Hermes, y Calipso, viendo que no tenía otra opción que obedecer a su palabra, dio a Odiseo materiales y víveres para que se construyese una balsa para continuar su travesía. Odiseo se despidió de ella, no sin cierto recelo por si se tratase de una trampa y zarpó. Existen leyendas que contaban que Calipso terminó muriendo de pena.

En lo que a sus hijos respecta, las leyendas posteriores a la obra del ciclo troyano se atribuye a Odiseo y a Calipso un hijo llamado Latino, quien, por lo general, es considerado más bien hijo de Circe. Otras tradiciones hablaban de Nausítoo y Nausínoo como hijos de Calipso y Odiseo.


ULISES Y CALIPSO
Arnold Böcklin
1883
Basilea, Kunstmuseum


MERCURIO, ENVIADO POR JÚPITER,
ORDENA A CALIPSO DEJAR A ODISEO
John Flaxman

sábado, 25 de enero de 2014

LA ODISEA - EL REGRESO DE ODISEO (CANTOS DEL V AL XII)


Entre los cantos V y XII se narra la etapa llamada El Regreso de Odiseo, donde el héroe llega a la corte del rey Alcínoo y narra todas sus aventuras desde que salió de la ciudad de Troya.


  • CANTO V: ODISEO LLEGA A ESQUERIA DE LOS FEACIOS.

En una nueva asamblea de los dioses, Zeus tomó la decisión de mandar al mensajero de los dioses, Hermes, a la isla de Calipso para que ésta dejase marchar a Odiseo. La ninfa prometió al héroe de la guerra de Troya la inmortalidad si se quedaba, pero el rey de Ítaca prefería salir de la isla y volver con su familia. Tardó cuatro días en construir una balsa y emprendió el viaje al quinto día. Sin embargo, Poseidón, el dios del mar, hundió su embarcación por estar enfadado con Odiseo desde que éste cegó a su hijo Polifemo. Pero la nereida Leucótea ayudó al héroe, dándole una manta con la que debía taparse el pecho y nadar hasta la isla de los feacios.

  • CANTO VI: ODISEO Y NAUSÍCAA.

Atenea visitó en un sueño a la princesa de Esqueria, Nausícaa, hija de Alcínoo; en él, la convenció para que se hiciese cargo de sus responsabilidades como mujer en edad de casarse. Al despertar, Nausícaa pidió a su padre, el rey, un carro con mulas para ir a lavar ropa al río. Mientras ella y sus esclavas descansaban y otras jugaban, Odiseo despertó, las vio y pidió ayuda a la princesa. Nausícaa, impresionada por su forma trabajada de hablar, acogió al héroe y le brindó alimentos. Él la siguió hacia la casa del rey y Nausícaa le indicó cómo debía el héroe pedir a la reina hospitalidad: le señaló un bosque consagrado a la diosa Atenea, situado a las afueras de la ciudad, lugar donde podría descansar. Odiseo aprovechó la ocasión para implorar a la diosa que lo reciban y lo ayuden a llegar a su patria.

  • CANTO VII. ODISEO EN EL PALACIO DE ALCÍNOO.

Guiado hasta allí por su protectora, Atenea, Odiseo fue recibido en palacio por el mismísimo rey de los feacios, Alcinó. Éste lo invitó al banquete que estaba a punto de celebrarse y Odiseo contó todo lo acaecido hasta ese momento, con lo que el soberano quedó gratamente impresionado y le ofrece la mano de su hija. Sin embargo, el griego no aceptó, por lo que el rey cambia su ofrecimiento por ayudarlo a llegar a su isla.

  • CANTO VIII. ODISEO AGASAJADO POR LOS FEACIOS.

Se celebró una fiesta en el palacio en honor del huésped, que aún no se había presentado. Tras una competición de atletismo, en la que Odiseo asombra al público con un gran lanzamiento de disco, comenzó el banquete. El aedo Demódoco amenizó la comida con un canto sobre la mítica guerra de Troya. Y al hablar del episodio del caballo, Odiseo rompió a llorar. El rey mandó al aedo que dejase de cantar y preguntó al huésped sobre su verdadera identidad.

  • CANTO IX. ODISEO CUENTA SUS AVENTURAS: LOS CICONES, LOS LOTÓFAGOS Y LOS CÍCLOPES.

Odiseo se presentó como quién era, rey de Ítaca y comandante de un ejército aqueo, y comenzó a relatar toda la historia desde que salió de la guerra. 

Contó como comienzo que destruyeron la ciudad de Ísmaro, donde se encontraban los Cicones, donde perdió bastantes compañeros. 

Más tarde llegaron a la isla de los Lotófagos. Allí, tres compañeros que comieron la flor de loto perdieron el deseo de regresar, por lo que tuvo que llevárselos a la fuerza.

Posteriormente llegaron a la isla de los Cíclopes. En una caverna se encontraron con el hijo de Poseidón, Polifemo, que se comió a varios de los soldados que Odiseo dirigía. Estaban atrapados en aquella cueva, pues estaba cerrada con una enorme piedra que les impedía salir a ellos y a su propio ganado. Odiseo, armado de astucia, emborrachó con vino al gigante con un sólo ojo, mandó afilar un palo y lo cegaron mientras éste dormía. Ya ciego y para asegurarse de que sus prisioneros no escapasen, el Cíclope tanteaba el lomo de sus reses a medida que iban saliendo de la cueva para ir a pastar, pero cada uno de los marinos iba agarrado al vellón de las ovejas, escondidos entre el vientre y las piernas.


  • CANTO X. LA ISLA DE EOLO: EL PALACIO DE CIRCE, LA HECHICERA.


Odiseo siguió narrando cómo él y sus hombres viajaron hasta la isla de Eolo, dios de los vientos, quién trató de ayudarles a viajar hasta sus hogares en Ítaca. Eolo entregó a Odiseo una bolsa de piel que contenía todos los vientos del oeste. Pero, al acercarse a Ítaca, sus hombres, curiosos y desconfiados, decidieron ver lo que había en la bolsa. Así pues, los vientos se escaparon, desencadenando una terrible tormenta que hizo desaparecer la esperanza del regreso.

Tras seis días de navegación sin rumbo, llegaron a la isla de los Lestrigones, gigantes antropófagos que devoraron a casi todos los compañeros de Odiseo.

Huyendo atemorizados, llegaron a la isla de la hechicera Circe, quien dijo al héroe que para regresar a su casa debería pasar por el país de los muertos. Al igual que la ninfa Calipso, Circe se enamoró de Odiseo, pero no llegó a ser correspondida.


  • CANTO XI. DESCENSO AL HADES.

Tras llegar al país de los Cimerios y realizar el sacrificio de varias ovejas, Odiseo visitó la morada del dios de los muertos, Hades, para consultar al adivino Tiresias, quien le profetizó un difícil regreso a Ítaca. A su encuentro salieron todos los espectros, quienes quisieron beber la sangre de los animales sacrificados. Odiseo se la dio en primer lugar a Tiresias, luego a su madre, Anticlea, y también bebieron varias mujeres destacadas y algunos combatientes que habían muerto en la guerra de Troya.

  • CANTO XII. LAS SIRENAS, ESCILA Y CARIBDIS, LA ISLA DE HELIOS Y OGIGIA.

De nuevo en ruta, Odiseo y sus compañeros consiguieron escapar de las Sirenas, cuyo canto hacía enloquecer a quien las oyese. Para ello, Odiseo ordenó a sus hombres taparse los oídos con cera exceptuándolo a él, quien mandó ser atado al mástil del barco.

Escaparon también de las peligrosas Caribdis y Escila.

Consiguieron llegar a Trinacria (Sicilia), la isla del Sol. Pese a las advertencias de no tocar el ganado del dios Sol Helios, los compañeros sacrificaron varias reses, lo que provocó la cólera de la divinidad. Al hacerse de nuevo al mar, Zeus lanzó un rayo que destruyó y hundió la nave, y sólo sobrevivió Odiseo, que llegó a la isla de Calipso, lugar donde se econtraba al principio de la historia.

viernes, 24 de enero de 2014

TELÉMACO - LA ODISEA - TELEMAQUIA (CANTOS I - IV)



En la obra que consta de 24 cantos, la Telemaquia transcurre durante los cuatro primeros, describiendo la situación de Ítaca con la ausencia de su rey, el sufrimiento de la familia real, Telémaco, hijo de Odiseo, y Penélope, mujer del ingenioso héroe. La bella reina recibía la incesante presión de los pretendientes asentados en el palacio durante los diez largos años que duró la guerra. Al llegar a una edad adulta, el joven príncipe emprendió un viaje en busca de su padre.

  • CANTO I. EL CONCILIO DE LOS DIOSES Y LA EXHORTACIÓN DE ATENEA A TELÉMACO.
 Homero empezaba la Odisea invocando a una Musa para que contase lo que le sucedió a Odiseo después de la destrucción de Troya. En una asamblea de los dioses griegos, Atenea abogó por la vuelta del héroe a su hogar, su protegido durante la campaña militar aquea durante diez largos años. Sin embargo, por desviarse del camino y entretenerse en diferentes espacios geográficos, Odiseo llevaba unos cuantos años en la isla de la ninfa Calipso. La mismísima Atenea, tomando la figura del rey de los Taifos, Mentes, aconsejó al hijo de su protegido, Telémaco, que viajase en busca de noticias de su padre, forzando su partida. 

Así pues, la Telemaquia llegaba a su fin con este drama de suspense. Normalmente en los viajes de los héroes recibían ayuda de un mentor. En la Odisea, Atenea sirvió de guía tanto a Telémaco como a Odiseo.


MINERVA ENVIADA A TELÉMACO
John Falxman


  • CANTO II. TELÉMACO REÚNE EN ASAMBLEA AL PUEBLO DE ÍTACA.
El palacio de Odiseo se econtraba invadido por decenas de pretendientes que, creyendo que el rey ha muerto, buscaban la mano de su esposa Penélope. Pero gracias a la ayuda de la diosa de la sabiduría, Atenea, apareció en forma de Mentor para guiar a la familia real. Así pues, Telémaco convocó una asamblea en el ágora para expulsar a los soberbios pretendientes de su hogar. Finalmente, Telémaco consiguió una nave y emprendió un viaje hacia Pilos en busca de noticias sobre su padre.

  • CANTO III. EL VIAJE A PILOS.
La siguiente mañana, Telémaco y Atenea, quien continuaba bajo la figura de Mentor, llegaron a Pilos. Allí, invitados por su rey, Néstor, participaron en una hecatombe (un sacrificio multitudinario de bueyes) dedicada para Poseidón. El rey les relató el regreso de otros héroes sobrevivientes desde Troya y la muerte del rey de Micenas, Agamenón. Sin embargo, la esperanza de Telémaco se apaga pues Néstor no tenía ninguna información específica de Odiseo.

Así pues, Néstor sugirió al príncipe de Ítaca que partiese a Esparta para hablar con su rey, Menelao, quien acababa de regresar de su largo regreso. A su vez, Atenea pidió a Néstor que uno de sus hijos acompañase al joven Telémaco a Esparta y desapareció milagrosamente. Impresionado por que un joven estuviese escoltado por una diosa olímpica, Néstor ordenó el sacrificio de una vaca en honor a ella y arregló que su hijo Pisístrato acompañase a Telémaco.


TELÉMACO Y NÉSTOR
Henry Howard


  • CANTO IV. EL VIAJE A ESPARTA.
Continuó el príncipe su viaje hasta Esparta, donde fue recibido por los soberanos de la ciudad, Menelao y Helena. Antes de la información sobre el rey de Ítaca, Menelao le contó su propia desviación en Egipto al regresar de la Guerra de Troya, durante la cual se enteró de que Odiseo estaba vivo. A través del relato de Menelao el joven Telémaco supo acerca de la desdichada suerte que había corrido Odiseo, encontrándose éste en una isla retenido por Calipso. Mientras tanto, los pretendientes, sabiendo del viaje del joven, prepararon una emboscada para tenderle a su regreso.

Estos cuentos de valentía y astucia educaron aún más a Telémaco sobre su padre, sirviendo como ejemplo futuro de heroísmo a los que debería aspirar. La historia de Orestes se relata nuevamente para inspirar al príncipe de Ítaca a tomar acciones contra los pretendientes. Telémaco tomó sus propios pasos para la hombría cuando abandonó Esparta. Menelao, dispuesto a cumplir los presentes requeridos por Telémaco para abandonar Esparta, le dió un cuenco de vino hecho por el dios de la industria Hefesto (Vulcano en Roma). Telémaco empezó entonces su viaje de regreso a su hogar.

Pero en Ítaca los pretendientes de su madre planearon una emboscada para Telémaco y acabar con su vida antes de que alcanzase plena madurez y pueda causarles problemas: en el Libro II, Telémaco es considerado un niño que no representaba amenaza alguna; para el final del Libro IV su creciente hombría se convierte en un gran peligro. 


REGRESO DE TELÉMACO A ÍTACA Y
ENCUENTRO CON PENÉLOPE
Antonio Canova
1787 - 1790
Milán, Palazzo Anguissola y Palazzo Bretani,
Gallerie di Piazza Scala