lunes, 9 de diciembre de 2013

FILOCTETES


Filoctetes, hijo del rey Peante o Pean de Melibea, en Tesalia, y de Metone, era amigo y compañero de Hércules. 


FILOCTETES EN LA GUERRA DE TROYA

Hércules, momentos antes de morir, había hecho jurar a Filoctetes que no revelaría a nadie el sitio en el que dejaba escondidas sus flechas; pero como el oráculo de Delfos había anunciado a los griegos "que no podían tomar la ciudad de Troya hasta que estuviesen en posesión de dichas flechas", enviaron a Odiseo al encuentro del hijo de Peante, para que consiguiese hacerle declarar dónde se hallaba el precioso depósito. Se negó a ello Filoctetes, pero al animarse la conversación golpeó el suelo con el pie sobre el sitio en que estaban escondidas: Odiseo interpretó aquel gesto, cavó el suelo y encontró las flechas. Además, Filoctetes era famoso por su arco y flechas, objetos que le habían sido entregados por el propio Hércules.

Filoctetes fue uno de los pretendientes de Helena de Esparta antes de su matrimonio con Menelao. Se embarcó para el Asia junto con Agamenón, Odiseo y otros jefes a pesar de la antipatía que sentía por ellos. Durante la travesía, se escapó de sus manos una de las flechas que manejaba, le hirió en el pie. Según los antiguos mitólogos, Filoctetes no fue herido en el pie por una flecha, sino por la mordedura de una víbora que la diosa Juno había mandado contra él para castigarlo por haber asistido a Hércules en sus últimos momentos y haberle tributado los honores de la sepultura. La herida desprendía tal hedor que los aqueos, instigados por Odiseo, desembarcaron a Filoctetes en un rincón de la isla de Lemnos y allí lo abandonaron, permaneciendo nueve años en esta costa desierta, solo, sin socorro alguno, sin consuelo y entregado a horribles sufrimientos, expuesto noche y día a la voracidad de bestias salvajes.

Entre tanto y como el sitio de Troya iba prolongándose indefinidamente, se acordaron de que el oráculo de Delfos les había predicho que les sería imposible acabar la lucha hasta que tuvieran en su poder las flechas de Hércules. Hacía falta, por tanto, ir al encuentro de Filoctetes, apagar sus resentimientos y conducirlo al campamento. Odiseo se encargó del difícil cometido, y supo disponerle tan bien por medio de sus palabras persuasivas e insinuantes, sus halagos y sus ruegos, que al fin consiguió aplacarlo. Así pues, Filoctetes llegó al campo de batalla para luchar en favor de los griegos y fue curado de su herida por Macaón, hijo de Esculapio, dios de la medicina o artes curativas.

Entonces acreditó su valentía realizando brillantes hazañas: hizo entre los troyanos una feroz carnicería, luchó con Paris y lo mató.


FILOCTETES HERIDO
Nicolai Abraham Abilgaard
1774 - 1775
Copenhague, Statens Museum de Copenhague



FILOCTETES EN LA ISLA DE LEMNOS
Achille-Etna Michallon
1822
Montpellier, Musée Fabre


LA VUELTA DE FILOCTETES

Pero al terminar el sitio de Troya se negó a volver a Grecia, su patria, sea porque su padre no vivía ya, sea para no volver a los lugares en que su amigo íntimo Hércules había muerto. Partió, pues, con un grupo de tesalios y se estableció en Calabria, donde fundó la ciudad de Petilia.

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