domingo, 3 de noviembre de 2013

ORIÓN


Orión era un gigante mitológico, hijo de Poseidón y Eriale, famoso por su belleza y fuerza. . Ha jugado varios papeles en la cultura de la antigua Grecia. La historia de sus aventuras como cazador es una de las que nos quedan más evidencias: es la personificación, a su vez, de la constelación de su mismo nombre; fue venerado como héroe, en el sentido griego, en la región de Beocia y hay un paisaje etiológico que que dice que Orión fue el responsable del aspecto actual de los estrechos de Sicilia.

Era un hermoso mancebo y cazador infatigable. Sobresalía entre todos los héroes de su tiempo por su gran estatura y su colosal fuerza. Un poeta escribió sobre este propósito: "cuando Orión caminaba a través de los mares más profundos, sus hombros sobresalían por encima de las aguas". 

Diana o Artemisa, diosa de la caza, lo eligió para que formase parte de su séquito y le confirió los primeros empleos de su corte, prodigándole patentes muestras de su bienhechora protección. Parecía que la suerte afortunada no iba a acabar jamás. 

Un día, después de llevar a cabo una cacería brillante, mientras era objeto de halagadores elogios, se dio cuenta de que no había monstruo alguno, ni en las selvas, ni en los montes, ni en el desierto, al cual no pudiese él vencer: ni los tigres, ni las panteras, ni aun los leones eran capaces de producirle terror alguno.

La Terra o Gea, que se creyó desafiada por el gigante, mandó contra él un simple escorpión cuya mordedura llegó a causarle la muerte. Desconsolada Diana por la muerte de uno de sus más intrépidos cazadores, obtuvo de Júpiter que fuese transportado al cielo, siendo colocado entre los astros, donde forma una de las más brillantes constelaciones del firmamento llamada también Orión.


LA CEGUERA DE ORIÓN

El rey de Quíos, Enopión, pidió su ayuda para poder así liberar la isla de la invasión de animales feroces que allí vivían. Orión aceptó y se enamoro de Eropes, la hija del rey. Pero su amada se mostró contraria a la idea del matrimonio. Un día, en parte gracias al alcohol, Orión violó a la joven que, para vengarse, lo cegó mientras dormía. Tras interpelar a un oráculo, el gigante supo que solo podría recuperar la vista exponiendo los ojos a los rayos del sol. Fue a la fragua de Vulcano, llevó consigo a un joven llamado Cedalión y se lo subió a los hombres pidiéndole que le guiara hasta el punto donde salía el sol. Tras exponerse a los rayos se curó. 



PAISAJE CON ORIÓN CIEGO BUSCANDO EL SOL
Nicolas Poussin
1658
Nueva York, Metropolitan Museum of Art

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