martes, 26 de noviembre de 2013

MENELAO


Menelao fue un legendario héroe, rey de Esparta en época micénica, esposo de Helena de Troya, así como una figura central de la legendaria Guerra de Troya. Fue hermano de Agamenón, rey de Micenas y líder de las tropas aqueas. Prominente figura en la Ilíada y la Odisea de Homero, también fue popular en la tragedia griega.


BUSTO DE MENELAO
Giacomo Brogi
1881
Roma, Museos Vaticanos


LA JUVENTUD DE MENELAO

La mayoría de las fuentes presentaban a Menelao como miembro de la familia real de los Atridas, hijo de Atreo, rey de Micenas, y Aérope, aunque en algunas versiones aparece, junto a su hermano Agamenón, como hijo de Plístenes que, a su vez, sería hijo de Atreo y esposo de Aérope. En esta última tradición, también se afirmaba que Plístenes murió joven, por lo que los dos hermanos fueron educados por Atreo.

Cuando Atreo fue asesinado por Egisto con el fin de restituir a su padre, Tiestes, en el trono de Micenas, la nodriza de Agamenón y Menelao los llevó a la ciudad de Sición, cuyo rey, los envió más tarde a Calidón. Allí fueron encontrados por Tíndaro, rey de Esparta, que los llevó consijo a su corte. 

Al crecer, los dos príncipes viajaron a Micenas para recuperar el trono que les pertenecía; encontraron a Tiestes refugiado en el templo de Hera y le obligaron a jurar que iría exiliado para toda su vida a Citeria. Agamenón, por ser el mayor, ocupó el trono.


MENELAO Y HELENA: EL ORIGEN DE LA GUERRA DE TROYA

En Esparta, Menelao formó parte de los pretendientes de la hija de Tíndaro, Helena de Esparta, y finalmente Menelao fue el elegido por el rey como esposo para la princesa. Menelao y Helena tuvieron una hija llamada Hermíone y un hijo llamado Nicóstrato. También se atribuía a Menelao la paternidad de Megapentes, cuya madre habría sido la esclava Piéride o Tereide y de Jenódamo, cuya madre habría sido la ninfa Cnosia.

Paris, el príncipe troyano, viajó a Esparta, donde fue recibido hospitalariamente por el rey Menelao. Pero éste tuvo que ausentarse para ir a Creta a los funerales de su abuelo. Paris aprovechó para raptar o seducir a la bella Helena, llevándosela consigo en el barco junto con las riquezar que ella se llevó. Una vez que Menelao fue informado, se dirigió a Micenas, donde pidió a su hermano Agamenón que reuniese un ejército para conquistar Troya y recuperar a su mujer. Los pretendientes de Helena habían hecho un juramento según el cual todos quedaban obligados a prestarse ayuda en caso de que al elegido le fuese disputada, por lo que muchos reyes aqueos quedaban obligados a participar en la expedición.

Menelao también trató de conseguir la alianza del rey Cíniras de Chipre, que prometió enviar cincuenta naves a la expedición, pero al final solo envió una de verdad y las otras eran de arcilla. La aportación de Menelao a la coalición aquea fue de 60 naves, comandadas por él. La flota griega, compuesta por un total de 1.186 naves, con el mando supremo de su hermano Agamenón, puso rumbo a Troya. Al llegar, Menelao y Odiseo fueron designados como embajadores para reclamar la devolución de Helena y de sus tesoros ante la corte real troyana. Los troyanos se negaron e incluso pretendieron matarlos, pero fueron salvados por Antenor. Poco después se inició la célebre guerra.


MENELAO Y HELENA
Crátera ática
450 - 440 a.C.
Egnatia


MENELAO Y LA GUERRA DE TROYA

Menelao es un personaje destacado en la Ilíada de Homero. Según se relataba en el Canto III, Paris desafió al rey espartano a un duelo singular con la condición de que el vencedor se quedaría con Helena y sus riquezas. Menelao aceptó el reto y estuvo a punto de matar al príncipe troyano, pero éste fue salvado por la diosa Afrodita (Venus), quien lo envolvió en una nube y lo llevó hasta las murallas de su ciudad. Agamenón reclamó la victoria para su hermano, pero una felcha que Pándaro hirió a Menelao, haciendo que la batalla se reanudase. 

Menelao también fue un personaje destacado cuando tuvo que defender el cuerpo sin vida de Patroclo. Durante el episodio, mató a los troyanos Euforbo y Podes, envió a Antíloco para que informase a Aquiles de la muerte de su amigo y, tras una violenta lucha, trasladó el cadáver lejos del centro de la contienda. Incluso se dio al Canto XVII de la Ilíada el título de Las hazañas de Menelao.

Después, el rey de Esparta participó en los juegos fúnebres en honor de Patroclo, en concreto en la prueba de la carrera de carros. Llegó en tercer lugar, pero dijo que había sido ilegalmente adelantado por Antíloco. Así, éste último admitió su error, y Menelao, reconfortado, decidió cederle el segundo premio, que en teoría le correspondía.


MENELAO SUJETA EL CUERPO DE PATROCLO
Copia romana del s. II a.C.
Florencia, Loggia dei Lanzi en Piazza della Signoria


MENELAO DESPUÉS DE LA GUERRA DE TROYA

Menelao fue también uno de los guerreros que se ocultaron en el interior del caballo de madera, el cual sirvió a los aqueos como estratagema para introducirse en la ciudad y saquearla. Durante el saqueo, Menelao y Odiseo protegieron a Glauco, troyano hijo de Antenor. Más tarde, Menelao mató a Deífobo, que se habían convertido en nuevo esposo de Helena tras la muerte del príncipe Paris. A continuación, se encontró cara a cara con Helena y estuvo a punto de matarla, pero finalmente la perdonó y la llevó consigo a las naves.

Después del saqueo, Menelao estuvo enfrentado con su hermano Agamenón por no querer éste zarpar de vuelta sin haber hecho sacrificios para calmar el enfado de la diosa de la sabiduría y la guerra, Atenea (Minerva). Menelao quería zarpar de inmediato, así que sus naves, junto con las de Néstor y Diomedes, emprendieron en seguida el regreso a Grecia. Los dos últimos llegaron pronto a sus reinos, pero las naves de Menelao se vieron envueltas en una tormenta que provocó la pérdida de muchas de ellas. Sólo sobrevivieron cinco naves, con las que llegó al cabo Sunion pero desde allí fue de nuevo arrastrado por los vientos hasta llevarles a Libia, Fenicia, Chipre y Egipto, durante el que acumuló muchas riquezas. En algunas versiones se defendía que fue en Egipto, en el palacio del rey Proteo, donde reencontró a Helena, ya que la que había viajado a Troya era solo una imagen hecha de niebla por los dioses. Pero esta versión difería en muchos aspectos de la narrada en la Odisea. Exactamente ocho años después de partir de Troya, pudo por fin regresar a Esparta.

Menelao aparece como personaje en la Odisea de Homero, principalmente en el Canto IV. En el viaje realizado en busca de nuevas de su padre Odiseo, Telémaco llegó a Esparta, donde se encontró con Menelao, acompañado de Helena, una vez que ambos volvieron a reinar en Esparta. Menelao narró al hijo de Odiseo su penoso viaje de regreso: los dioses le habían retenido en la Isla de Faro, en Egipto, y allí habría muerto de hambre con sus compañeros de no ser por Idotea, quien le aconsejó que atrapase a su padre, Proteo, que en esta versión no es rey de Egipto, sino un dios marino capaz de transformarse en cualquier animal, e incluso en fuego. Ayudados por Idotea, Menelao y algunos de sus compañeros, se disfrazaron con pieles de foca y sorprendiendo a Proteo lo atraparon, que les dijo que habían sido retenidos en Egipto por no haber hecho los debidos sacrificios a los dioses. Ya cumplidos, los dioses propiciaron vientos favorables para navegar y regresar a su patria.

Proteo también había informado a Menelao del destino de otros participantes en la guerra de Troya, entre ellos Odiseo, que estaba en la isla de la ninfa Calipso. 

Sobre el destino final de Menelao, existen dos versiones diferentes: por un lado, se pensaba que Hera (Juno) lo había hecho inmortal y habría ido a los Campos Elíseos con Helena; por otro lado, en cambio, en Terapne existía un templo dedicado a Menelao donde se decía que él y Helena se encontraban enterrados.

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