lunes, 18 de noviembre de 2013

LOS PRIMEROS REYES DE TROYA


TEUCRO

Teucro, originario de la isla de Creta, fue el verdadero padre y fundador del pueblo troyano, siendo el primer rey de la ciudad legendaria de Troya. Obligado por motivos que se ignoran a abandonar su país natal siendo muy joven, fijó su residencia en Frigia, cerca del estrecho del Helesoponto, en la llanura regada por los ríos Janto y Simois, conquistando entre los habitantes de la comarca tal reputación de virtud y saber, que el rey Escamandro, quien supo apreciar dignamente el mérito del extranjero, le dio en matrimonio a su única hija. Además, le designó como sucesor suyo en el trono. Nada más se sabe de su historia.


DÁRDANO

Dárdano, hijo de Júpiter y Electra, una de las Hespérides, hija del titán Atlas, nació en Arcadia donde reinaba su hermano Jasio. Dárdano, impulsado por una ambición excesiva, intentó y consiguió deshacerse de su hermano, quien era amado por sus súbditos y respetado por sus vecinos.

Este crimen, empero, no pudo abrirle el camino para llegar a la tan deseada realeza, pues la indignación popular lo obligó a abandonar su patria. Según Apolodoro, Dárdano abandonó su origen en vez de por el asesinato de su hermano, por la tristeza de la muerte de éste último, fulminado por Zeus (Júpiter) por haber seducido a Deméter (Ceres), o bien a causa del diluvio de Deucalion que llegó a Tróade.

Así, se retiró primero a la isla de Samotracia y después a Frigia, donde se casó con la hija del rey Teurco, al cual sucedió en el trono.

Dárdano popularizó en el Asia Menor el culto a Cibeles, levantó al pie del monte Ida una ciudad llamada Dardania, que fue después la famosa Troya. Su reinado fue largo y más dichoso de lo que cabía esperar de un príncipe que en los comienzos de su actuación había obrado como fratricida.

Según Diodoro Sículo, gobernó sobre muchos pueblos de Asia y envió como colonos a los dárdanos que habitaban en el norte de Tracia. Como fundador de la ciudad de Troya, era el antepasado de su casa real y "dardanio" se consideraba sinónimo de "troyano", términos empleados a menudo tanto por Virgilio como por Homero. 


ERICTONIO

Erictonio, hijo de Dárdano, le sucedió sin oposición. Homero afirmaba que "era el más opulento monarca de Asia".

Era el segundo hijo de Dárdano t de Batía, hija de Teucro, siendo príncipe de Dardania. Sucedió a su padre porque su hermano mayor Ilo murió prematuramente. Se casó con Astíoque, hija del dios río Simois, de la cual tuvo un hijo, Tros.

Todo lo conocido sobre Erictonio proviene de Homero, quien dice en la Ilíada XX, 215 - 234: "Zeus primero engendró a Dárdano y fundó Dardania cuando la sagrada Ilio todavía no estaba edificada en la llanura, ciudad de míseras gentes, sino que aún habitaban las faldas del Ida, rico en manantiales. Dárdano, a su vez tuvo por hijo al rey Erictonio, que llegó a ser el más opulento de los hombres mortales: de él se apacentaban en la pradera tres mil yeguas, todas hembras (...) Incluso el Bóreas se enamoró de ellas al verlas pacer y tomando figura de caballo, de oscuras crines, las cubrió; y ellas, preñadas, parieron doce potros.(...) Erictonio engendró a Tros, soberano de los troyanos. Y, a su vez, de Tros nacieron tres intachables hijos, Ilo, Asáraco y Ganimedes, comparable a un dios, que fue el más bello de los hombres mortales". (Apolodoro, Biblioteca mitológica III, 12, 2).

TROS Y SUS HIJOS: ILO, ASARACO Y GANIMEDES

Tros fue hijo de Erictonio. Fue aquel que sucedió a su padre y dio el nombre de Troya a la ciudad capital de su reino, que hasta entonces había sido Dardania. Sus hijos, Ilo, Asaraco y Ganimedes, dejaron un nombre en la historia: Ilo fue rey después de su padre; Asaraco fue abuelo de Anquistes y bisabuelo de Eneas y, por consiguiente, el primer tronco del pueblo romano; Ganimedes, copero de Zeus (Júpiter), unía a las prerrogativas de su alcurnia todos los dones exteriores por ser el más hermoso de los hombres y porque sus costumbres hacían honor a su aspecto.

Ganimedes, huyendo de las diversiones frívolas de la corte, se retiraba a menudo a los bosques situados en el monte Ida, pues allí las pasiones no turbaban su corazón. El cielo había enviado a la tierra un mancebo digno de mejor morada; tampoco Júpiter creyó rebajar la majestad divina descendiendo hasta los mortales para llevárselo y dar así un admirable ejemplo de su justicia y bondad. El dios se convirtió en su animal consagrado, el águila, posándose sobre el monte Ida y transportó a Ganimedes a la mesa de los dioses en el monte Olimpo.

Ilo tuvo especial empeño en establecer la ciudad de Troya y fortificarla para poder resguardarse y defenderla. Al terminar los trabajos, rogó al rey de los dioses que le diese una prueba visible de la duración y prosperidad del reino. A la mañana siguiente Ilo encontró junto a su tienda el paladio, que creyó bajado del cielo. Era éste una estatuilla que representaba a la diosa de la sabiduría y la guerra, Minerva (Atenea), sentada, empuñando con su mano derecha una pica y con la izquierda una rueca y un huso. Este prodigio atrajo la atención de todo el pueblo y poblaciones de los alrededores.  Consultado el oráculo, ordenó que se levantase en la ciudadela un templo dedicado a la diosa y que se guardase en él religiosamente la estatua, cuya presencia preservaría a la ciudad de Troya de ser tomada por cualquier enemigo.


LAOMEDONTE

Laomedonte, hijo de Ilo, se hizo famoso en la antigüedad por su mala fe. Estaba ocupado en levantar las murallas de Troya cuando los dioses Apolo y Neptuno, al ser arrojados del Olimpo, vinieron a ofrecerle su ayuda en la empresa que traía entre manos. El ofrecimiento fue aceptado, pero después de terminar el trabajo, el rey Laomedonte se negó a pagar a los divinos arquitectos según habían acordado, añadiendo a la injusticia la amenaza. 

El castigo no se hizo esperar: Neptuno destruyí las murallas divinas recién construídas e hizo salir del mar un espantoso monstruo que devoraba los habitantes en la misma ribera y se internaba en las campiñas vecinas sembrando la muerte entre los labradores. Ante esta calamidad, el rey consultó al oráculo y éste le manifestó que el azote había sido enviado por el dios de los mares. El dios exigía que los troyanos ofreciesen al monstruo uno de sus hijos sacado de la suerte. De una urna fatal salió el nombre de la hija de Laomedonte, Hesione.

Atada con cadenas a la orilla del mar, la desgraciada princesa esperaba la muerte cuando Hércules, que navegaba con rumbo a la Cólquide, desembarcó allí con los Argonautas. Hesione le refirió su desaventura; Hércules rompió las cadenas y se encargó a la vez de matar al monstruo si Laomedonte le prometía en recompensa de la hazaña darle los caballos invencibles que poseía. El rey de Troya no dudó ni un momento. Hércules, armado con todas sus defensas, se arrojó a la boca del animal y penetró hasta el fundo de sus entrañas donde permaneció tres días hasta que agotó la sangre de la criatura. Tan importante victoria bien valía una justa recompensa. Laomedonte, en cambio, se volvió a negar a cumplir su promesa y no quiso entregar los caballos. El héroe, viéndose burlado, no pudo contener la rabia, saqueó la ciudad de Troya, asesinó al rey perjuro, se llevó a la princesa Hesione y la dio por esposa a Telamón, rey de Salamina.


GENEALOGÍA DE LOS REYES DE TROYA
Fuente: Universidad de Cantabria



HÉRCULES LIBERANO A HESIONE
Le Brun



HERACLES A PUNTO DE MATAR A LAOMEDONTE
Frasco de terra sigillata
Finales del s. I d.C. - Finales del s. II d.C.



EL RAPTO DE GANIMEDES
Rembrandt
1635
Dresden, Staaliche Kunstsammlugen

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