domingo, 24 de noviembre de 2013

HELENA DE ESPARTA - HELENA DE TROYA


Helena, que en griego antiguo significa "antorcha", a veces conocida como Helena de Esparta o Helena de Troya, era un personaje de la mitología griega; su leyenda es aludida por casi todos los mitógrafos clásicos.

Hija de Zeus (Júpiter) y Leda, así como esposa de Menelao, rey de la ciudad de Esparta, y madre de Hermíone, era la más bella de las mujeres del mundo, aquella por la que los griegos libraron la guerra de Troya.


HELENA DE TROYA
Evelyn de Morgan
1898


EL NACIMIENTO DE HELENA

Leda era hija de Testios, rey de Etolia. Cuando Tíndaro, rey de Esparta, fue expulsado de su reino con su hermano, Testios lo refugió y le concedió a su hija como esposa. Zeus se enamoró de Leda al verla bañarse en el río Erotas, en Esparta. Éste se presentó ante ella con aspecto de cisne. Esa misma noche, después de haber estado con el dios se volvió a reunir con su marido. Así, de la doble unión nacieron, en dos huevos distintos, Cástor y Clitemnestra, atribuidos a Tíndaro, y Pólux y Helena, hijos de Zeus.

Otra versión del mito defendía que Helena había nacido de la unión de Zeus y Némesis, diosa de la venganza, transformados respectivamente en oca y cisne. El huevo que la diosa puso fue encontrado por un pastor, que posteriormente lo entregó a Leda. Del huevo nació Helena y Leda la cuidó como si fuese su auténtica madre.



LEDA Y EL CISNE
Copia de Leonardo da Vinci
1505 - 1507
Florencia, Uffizi


EL RAPTO DE HELENA POR TESEO Y PIRÍTOO

Helena fue famosa en toda Grecia por su belleza desde que era una simple niña. Un día, mientras estaba dedicándole un sacrificio a la diosa de la caza, Artemisa o Diana, fue sorprendida y raptada por el célebre héroe ateniense Teseo en compañía de su amigo Pirítoo. Tras capturarla, echaron a suertes quién se iba a quedar con la joven, correspondiéndole a Teseo.

Pero cuando éste volvío a Atenas, el pueblo ateniense no permitió la entrada de la muchacha en la ciudad, motivo por el que Teseo la llevó a Afidna, junto a su madre Etra. Después, Teseo y Pirítoo decidieron marchar al inframundo para raptar a Perséfone o Proserpina, con la intención de convertirla en la esposa de Pirítoo. Durante la estancia en el Hades de los raptores, los Dioscuros, hermanos de Helena, Cástor y Pólux, rescataron a Helena. A su vez, tomaron como prisionares a la madre de Teseo y a la hermana de Pirítoo, que condujeron hasta Esparta para convertirlas en esclavas de Helena.

Hay una tradición que mantiene que Helena y Teseo tuvieron como hija a Ifigenia, quien se consideraba, tradicionalmente, hija natural de Agamenón y Clitemnestra, reyes de Argos y Micenas. Sin embargo, cuando Helena fue liberada por sus hermanos, ella debió de decidir entregar su hija a su hermana Clitemnestra, casada ya con Agamenón.


TESEO RAPTANDO A HELENA
Ánfora ática de figuras rojas
s. VI a.C.
Munich, Staatliche Antikensammlungen


EL JURAMENTO DE LOS PRETENDIENTES: LA BODA CON MENELAO

El llamado Juramento de los Pretendientes fue un pacto entre los héroes que acudieron a la corte del rey Tíndaro de Esparta en calidad de pretendientes para casarse con la princesa Helena. Con este acuerdo, los pretendientes juraron que acudirían en ayuda del pretendiente que fuese elegido como esposo de Helena en caso de que ésta le fuese disputada. Por tanto, el juramento se considera la razón principal por la que estalló la Guerra de Troya.

Helena, hija de Zeus y Leda (o Némesis), pero cuyo padre putativo era el rey Tíndaro, era famosa por su gran belleza. Raptada por Teseo por ese mismo motvio, con posterioridad a la vuelta a Esparta al ser rescatada por los Dioscuros, Tíndaro decidió casar a su hija, por lo que se presentaron en Esparta numerosos pretendientes. A su vez, la muerte de Cástor y la penitencia de Pólux por querer entregar su vida por la de su hermano, hizo que el trono de Esparta quedase sin heredero.

Las fuentes que proporcionaron una lista de pretendientes fueron Apolodoro con su Biblioteca, Higino con las Fábulas y Hesíodo en Eeas. Entre los más destacados candidatos, se encontraban héroes, príncipes y reyes de toda la geografía de la Antigua Grecia, como por ejemplo, Áyax el Grande, Áyax el Menor, Diomedes, Menelao, Odiseo, Filoctetes o Patroclo.

Ante el gran número de pretendientes poderosos, Tíndero tenía miedo de las consecuencias que podían aparecer tras tomar la decisión de quién sería el elegido para casarse con su hija.

Odiseo o Ulises, rey de Ítaca, consciente de que sus posibilidades eran mínimas puesto que la riqueza de los demás era mayor a la suya, no se molestó en enviar presentes y aconsejó al rey de Esparta que hiciese jurar a todos los candidatos que prestarían su ayuda al que fuese elegido en cualquier caso en el que Helena le fuese disputada. A cambio, el héroe consiguió que Tíndaro le ayudase a obtener la mano de Penélope, prima de Helena. Así pues, Tíndaro sacrificó un caballo y sobre él hicieron el juramento.

Una vez el juramento fue realizado, Tíndaro eligió a Menelao, hermano de Agamenón, rey de Micenas, que estaba casado con su otra hija, Clitemnestra. En otras versiones, se afirmaba que Helena fue la que eligió a su esposo. Ya casados, tuvieron una hija, Hermíone y según otros autores también un hijo, Nicóstrato.


PARIS Y HELENA

La diosa Afrodita (Venus en Roma) había prometido al príncipe troyano Paris el amor de Helena de Esparta como premio por haber decidido a su favor en el concurso de belleza que la había enfrentado a Hera o Juno y Atenea o Minerva.

Paris llegó a Esparta, donde fue recibido hospitalariamente por los reyes Menelao y Helena. Sin embargo, durante su estancia, Menelao tuvo que viajar a Creta para asistir al funeral por la muerte de su abuelo materno, Catreo. 

Teniendo el favor de la diosa del amor, ésta provocó que Helena se enamorase del troyano, y los amantes huyeron juntos de Esparta con el tesoro de Helena mientras su esposo todavía se encontraba en Creta. Se unieron por vez primera en una isla de localización incierta llamada Cránae. Hera les envió una tempestad como venganza hacia Paris y, tras pasar por Chipre y Fenicia, llegaron a Troya.

Otra versión señalaba que en realidad Helena no viajó con Paris a Troya, sino que Zeus, Hera o Proteo formaron un espectro suyo, que fue lo que acompañó a Paris mientras la auténtica Helena fue trasladada a Egipto por el mensajero de los dioses, Hermes o Mercurio. Otra leyenda añadía que Paris raptó por la fuerza a Helena.



EL AMOR DE HELENA Y PARIS (DETALLE)
Jacques-Louis David
1788
París, Louvre


HELENA Y LA GUERRA DE TROYA

Los mitógrafos discrepaban acerca de cómo fueron recibidos Helena y Paris al llegar a Troya. Algunos afirmaban que fueron mal recibidos por el pueblo, pero que los hermanos de Paris y la reina Hécuba la recibieron favorablemente. Otros afirmaban que todos los troyanos se enamoraron de Helena, e incluso que el rey Príamo juró que nunca la dejaría marchar. Por su parte, la princesa maldecida con el don de la adivinación a la que nadie creía, Casandra, vaticinó que Helena sería la ruina de su patria, pero no fue creída por nadie.

A causa del juramento de los pretendientes, Menelao, acompañado por una gran coalición de ejércitos comandados por los antiguos pretendientes de Helena y otros caudillos aqueos, zarpó hacia Troya en busca de su esposa.

Antes del inicio de la guerra, Menelao y Odiseo fueron como embajadores a Troya para reclamar a la reina de Esparta y el tesoro que se había llevado con ella, pero los troyanos se negaron y los hubieran matado de no ser por la intervención de Antenor, anciano consejero troyano, a su favor. Por su parte, Partenio de Nicea señalaba en Sufrimientos de amor que los encargados de la reclamación fueron Diomedes y Acamante.

Heródoto ofrecía una versión diferente. Los troyanos aseguraban que no tenían en su poder a Helena ni sus tesoros y que todo ello estaba en Egipto con el rey Proteo. Los griegos pensaron que los troyanos se burlaban de ellos, pero que cuando al fin Troya cayó en manos griegas, Helena no apareció, creyendo así la historia de los ciudadanos de la ciudad conquistada y Menelao fue enviado a Egipto en busca de su esposa.

Helena, por tanto, es un personaje de relevante importancia en la Ilíada de Homero. Según éste, fue estimada y respetada tanto por el rey troyano Príamo como por su hijo, el príncipe Héctor. Sin embargo, los habitantes reconocían su divina belleza pero la culpaban de los males que la ciudad padecía. Según la parte final del poema, Helena se lamentó por la muerte de su cuñado Héctor.

Desde las torres amuralladas de la ciudad de Troya, presenció el singular duelo entre su anterior esposo, Menelao, y el príncipe Paris.

Además, algunos autores antiguos relataban que, durante la guerra, las diosas Afrotida y Tetis -la madre de Aquiles- concertaron un encuentro entre Helena y el héroe. Pero, según Homero, discutió con la diosa del amor cuando ésta la incita a que se uniese con Paris una vez que el duelo concluyese, pero luego, por miedo a las amenazas de la divinidad, cedió.


HELENA EN LOS HECHOS POSTERIORES A LA ILÍADA

Córito era un hijo que Paris había tenido con su anterior esposa, la ninfa Oenone. El joven se enamoró de Helena y se decía que era un amor correspondido. Cuando Paris descubrió la traición, mató a su hijo. Otras versiones, en cambio, señalaban que Córito era uno de los hijos de Helena y Paris.

En el transcurso de la guerra, Paris murió y Helena fue obligada a contraer un nuevo matrimonio con Daífobo, otro de los hijos del rey Príamo. Por esta causa, otro príncipe troyano, Héleno, hijo también de Príamo, que estaba enamorado de Helena, abandonó Troya. Al igual que su hermana Casandra, tenía el don de la adivinación y Calcas, el adivino de los griegos, sabía que conocía los oráculos que protegían la ciudad. Odiseo lo capturó, llevándoselo consigo al campamento y le obligaron a revelar dichos oráculos.

Helena reconoció a Odiseo cuando éste penetró en Troya como espía disfrazado de mendigo, pero no lo denunció. Los aqueos, para entrar en Troya, construyeron el caballo de madera y un puñado de destacados guerreros se escondieron en su interior. Los troyanos, ignorantes al contenido del caballo, lo introdujeron en la ciudad. Antes de que los griegos saliesen del caballo, la astuta Helena, conocedora del plan, dio varias vueltas a su alrededor acompañada de Deífobo, imitando las voces de las esposas de los guerreros griegos. Así, los aqueos estuvieron a punto de responder desde dentro del monumental equino y delatarse.

En algunas versiones, Helena fue la que agitó una antorcha desde su habitación durante la noche, señal esperada por los aqueos para atacar, pues era la señal de que las puertas de Troya iban a abrirse por los hombres infiltrados en el caballo.

La guerra terminó con el triunfo de la coalición griega. Menelao mató a Deífobo, actual marido de Helena, y a punto estuvo también de matarla, pero quedó deslumbrado y enamorado de nuevo por su belleza, llegando a perdonarla. Algunos autores contaban que fue la propia Helena la que mató a Deífobo y que Menelao la perdonó cuando vio sus pechos desnudos. El viaje de vuelta a Esparta fue largo y accidentado, teniendo que pasar una temporada en Egipto. Al llegar, Helena y Menelao fueron padres de Nicóstrato, según algunos autores.


NUEVO ENLACE DE HELENA Y MENELAO
Crátera de figuras rojas
450 - 440 a.C.
París, Louvre


LA MUERTE DE HELENA

Existen múltiples versiones acerca del destino final de Helena. En algunas, Helena fue divinizada u enciada a los Campos Elíseos o ala isla de Leuce, en compañía de Menelao. Incluso se decía, que estaba en Leuce, pero casada con Aquiles: se pensaba también que de la unión con el glorioso héroe tuvieron en esa misma isla a un hijo que tenía alas, llamado Euforión.

En la tragedia de Orestes, obra de Eurípides, se presentaba una variante de esta versión, en la que Orestes y su amigo Pílades habían decidido matarla por considerarla la causa mayor del origen de sus males, pues Orestes y su hermana Electra habían sido condenados a muerte por haber matado a su madre Clitemnestra. Sin embargo, no consiguieron dicho propósito, pues Helena fue salvada y divinizada por el dios Apolo.

Otros, en cambio, insistían en que las tumbas de Helena y Menelao se encontraban en el tempo del rey de Esparta en Terapne.

En una versión rodia, Pólixo, esposa del caudillo griego Tlepólemo, simuló acoger a Helena en la isla de Rodas al ser desterrada de Esparta por los hijos de Menelao. Pólixo se vengó de la muerte de su esposo: tras disfrazas a sus esclavas como las Erinas para atormentar a la desterrada, hizo que Helena acabase suicidándose con la horca. Por ello, los rodios tenían en su isla el santuario de Helena Dendrítide.


CULTO A HELENA

Los principales centro de culto de Helena se encontraban en el Peloponeso, concretamente en Laconia o Lacedemonia. En Esparta, el santuario de Helena estaba cerca de las Platanistas, llamado así por los plátanos plantados allí. Las fuentes antiguas asociaban la imagen de Helena con los ejercicios gimnásticos y las danzas corales de las doncellas, quienes conmemoraban el matrimonio de ésta con el rey Menelao.

La adoración de Helena también se encontraba presente en la orilla opuesta del río Eurotas, en Therapne, donde compartió un santuario con su marido Menelao y sus hermanos, los Dioscuros. Éste espacio sagrado era conocido como Menelaion ("el santuario de Menelao" y se creía que es el lugar donde fueron enterrados tanto él como Helena. A pesar del nombre, tanto el santuario como el culto pertenecían originalemente a Helena, añadiéndose más tarde a Menelao como su marido. Isócrates escribía que allí fueron venerados como auténticos dioses y no como héroes. 

Helena también era adorada en Ática, junto con sus hermanos, y en Rodas como Helea de los árboles, personificada en un vegetal o como diosa de la fertilidad.

1 comentario: